Pese a lo que nos quieran hacer creer, la censura en el mundo del cine y la televisión no ha desaparecido, el que no me crea solo ha de fijarse en la absurda polémica que se ha creado entorno a la película A Serbian Film (2010) y los ataques a Ángel Sala por emitirla en el festival de Sitges. Lo que hoy traigo no es un caso peor ni más flagrante de censura (es difícil superar los niveles a los que hemos llegado en España con la mencionada película), sino tan solo otro caso más que arroja luz sobre un hecho que mucha gente niega o desconoce.
The Kennedys (2011) supone la miniserie más cara y ambiciosa que History Channel haya abarcado jamás. Durante 8 capítulos la serie narra la historia de la familia Kennedy indagando en las turbulentas relaciones entre ellos y con terceros que marcaron el mito. Ante una producción de tal presupuesto era de esperar que los directivos de la cadena exigieran varias revisiones de guión con las que sentirse cómodos antes de dar luz verde al rodaje. Esto es lo que hace aun más increíble el hecho de que una vez finalizado el mismo, la cadena haya dicho que no va a emitir la serie debido a su supuesta falta de rigor y al descontento con las actuaciones de los protagonistas (hablamos de Greg Kinnear, Katie Holmes, Tom Wilkinson y Barry Pepper). No deja de resultar sorprendente que una cadena de televisión como History Channel, en los tiempos que corren, no se asegure de que el resultado de una de sus producciones vaya a ser satisfactorio antes siquiera de entregar un solo dólar.
Quizás la explicación resida en las voces que hablan de la supuesta presión que se ha ejercido a la cadena por parte de varias fuentes para no emitir la miniserie. Por una parte estarían representantes/partidarios del partido demócrata (el partido de JFK) que la han calificado de ‘maliciosa’ y ‘vengativa’. Por otra parte se encuentra la familia del expresidente, en concreto, Caroline Kennedy, quién tiene a punto de publicación un libro sobre Jackie Kennedy la que fuera esposa de John y primera dama de los Estados Unidos; para rizar más el rizo, el libro será publicado por una editorial del grupo Disney que a su vez es uno de los propietarios de History Channel.
Lamentablemente esto no es un suceso aislado pues en 2003 ocurrió algo similar con la serie de CBS The Reagans protagonizada por James Brolin y Judy Davis. En aquella situación fueron los conservadores los que pusieron el grito en el cielo ante lo que mostraba la serie, que finalmente acabó emitiéndose en un canal menor, cosa que también sucederá con The Kennedys. Será el canal de pago por satélite ReelzChannel el que emitirá la accidentada serie si no lo impide antes la falta de anunciantes a la que tiene que enfrentarse ahora. Por lo visto después de todo el revuelo que se ha montado, no todo el mundo quiere asociar su imagen a la serie.
Por suerte, para todo aquel que quiera disfrutar de The Kennedys en España, Cuatro ya ha confirmado que la serie será una de las que emita en los próximos meses. Todo este revuelo solo es muestra de las anteojeras con las que algunos se manejan por el mundo, y tristemente somos los espectadores lo que hemos de pagar sus reparos y miedos.
En el mes de mayo, las dos principales revistas de crítica cinematográfica en papel de España, Dirigido Por… y Cahiers du Cinema han dedicado sendos artículos a reflexionar sobre el estado actual de la crítica en nuestro país. Usando como punto de partida el I congreso de Crítica Cinematográfica convocado en el último Festival de Málaga, Mirito Torreiro, coordinador del encuentro, desde las páginas de Cahiers y Antonio José Navarro desde las de Dirigido Por… reflexionan cada uno a su manera sobre la crítica especializada, la función de la misma y el lugar que ocupa en el mundo de hoy. Llama la atención que, en ninguno de los dos escritos, la crítica en Internet salga bien parada. Cierto es que Navarro elogia la labor y la calidad de ciertas páginas, pero acaba dejando un regusto amargo diciendo que “la democratización que aporta Internet a la practica de la crítica de cine no a contribuido a elevar el nivel, sino mas bien a rebajarlo”. Ídem en lo escrito por Torreiro. La frase que ha originado esta reflexión ha sido una escrita por M. Torreiro casi al final de su artículo y que dice lo siguiente: “(…) la red ha sido incapaz, y me temo que seguirá siéndolo por su propia naturaleza, de lograr la profesionalización del ejercicio crítico, sin la cual todo abordaje de un texto puede ser muy entendible, que duda cabe, pero desde luego no es respetable (las personas son respetables, no las opiniones) ni constituye un autentico ejercicio profesional”.
Pongamos para empezar las cartas sobre la mesa y trabajemos después sobre ellas. En España existen fundamentalmente dos revistas dedicadas a la crítica en el cine, las antes citadas Cahiers du Cinema y Dirigido Por…; permitidme que deje a un lado, con todo el respeto hacia ellas, otras publicaciones como Quatermass, Nosferatu o Letras de Cine (hay mas) por su arbitraria periodicidad y menor tirada. A estas revistas podría quizás añadirse Scifiworld que, si bien no se dedica exclusivamente a la crítica, sí ofrece un espacio, tanto en su web como en su revista, para que escritores amateurs presenten su trabajo y ello bien merece la mención. Las características de cada una de las tres revistas son diferentes y fácilmente identificables lo que las convierte en cierta manera en complementarias si nuestro objetivo es disponer de un amplio abanico tras el que estudiar el cine actual y pasado.
Echemos un vistazo ahora a la realidad de Internet. La facilidad y la comodidad que ofrece el medio hacen que cualquier persona con conocimientos (o sin ellos) publique sus escritos en la red. Mediante un rápido vistazo encontramos webs meramente informativas, blogs dedicados exclusivamente al ejercicio de la crítica o páginas mixtas en las que se dan la mano ambas vertientes. Centrémonos pues en aquellas que acogen la crítica entre sus contenidos. No es difícil localizar entre ellas a críticos establecidos y conocidos, los espacios de Tomás Fernández Valentí o de Tonio L. Alarcón son solo dos ejemplos de críticos profesionales (en el sentido de que cobran por ello) que utilizan la red para ampliar su trabajo y publicar lo que por unas razones o por otras no tiene cabida en las revistas para las que trabajan. Estos mismos escritores también participan en las llamadas revistas digitales, publicaciones mensuales (igual que las revistas físicas) que dedican parte de su espacio a la información de actualidad y parte a la crítica (igual que las revistas físicas) e incluso publican en ocasiones artículos o especiales sumamente interesantes dedicados a la reflexión sobre la crítica misma (igual que las revistas físicas) como hizo Miradas de Cine en 2006 en un completísimo dossier dedicado a la crítica de cine en España.
Antes de continuar, se presenta necesario definir el concepto de profesionalidad a fin de proporcionar un soporte para lo que vendrá después. Nos basaremos en el diccionario de la Real Academia de la Lengua española para definir el concepto, no porque sea la única definición admisible del término sino porque es probablemente la más trabajada y consensuada. Veamos pues:
Profesionalidad:
f. Cualidad de la persona u organismo que ejerce su actividad con relevante capacidad y aplicación.
f. Actividad que se ejerce como una profesión.
Respecto a la primera definición, me permito añadir (aun a riesgo de enfurecer a los miembros de la RAE) el adjetivo calidad, pues no solo es necesario ser capaz y aplicarse a la tarea para considerar que una persona ejerce la misma con un mínimo de profesionalidad sino que también es importante que posea una mínima aptitud y ejerza su labor de forma competente. La aplicación es quizás la característica más fácil de encontrar entre los que escribimos en Internet. Actualizaciones periódicas y contacto constante con los lectores son las señas de identidad de la mayoría de los webmasters o bloggers de la red. Por el contrario la capacidad y la calidad son elementos no tan abundantes pero no por ello inexistentes. A este respecto, la red esta llena de críticos, permitidme que los llame así aunque no cobren por su labor, que escriben sobre cine con más capacidad y calidad que algunos de los que sí lo hacen. La segunda acepción ya ha sido tratada; críticos como los mencionados mas arriba son ejemplo de profesionales que utilizan la red como método para ampliar el alcance de su trabajo. Aun así no deja de ser curiosa la unidireccionalidad del movimiento crítico entre las revistas físicas e Internet. Muchos críticos “del papel” publican también en la red, pero pocos escritores de Internet, ven sus palabras impresas en papel.
A pesar de lo dicho, sería ingenuo negar la existencia de numerosas páginas y blogs cuya única función es servir de tribuna sobre la que sus dueños puedan ejercer el insulto y la provocación, empero esas personas, aunque claramente mas numerosas, no deberían de servir como arquetipo del usuario de Internet. Rebajar la significación de la crítica en la red usando como ejemplo estos personajes supone una visión mutilada de la realidad que lejos de favorecer el futuro de la crítica cinematográfica en España, lo daña. No se si el futuro del ejercicio crítico está en Internet como afirma Mirito Torreriro, pero lo que está claro es que la crítica en Internet forma parte ya hoy del presente del medio y como tal debe ser considerada y apoyada por parte de las plataformas clásicas y ya establecidas.
Cita de M. Torreiro sacada de Cahiers du Cinema España nº34 mayo 2010.
Cita de Antonio Jose Navarro sacada de Dirigido por... nº400 mayo 2010.