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martes, 29 de marzo de 2011

Censura política en la televisión americana.

Pese a lo que nos quieran hacer creer, la censura en el mundo del cine y la televisión no ha desaparecido, el que no me crea solo ha de fijarse en la absurda polémica que se ha creado entorno a la película A Serbian Film (2010) y los ataques a Ángel Sala por emitirla en el festival de Sitges. Lo que hoy traigo no es un caso peor ni más flagrante de censura (es difícil superar los niveles a los que hemos llegado en España con la mencionada película), sino tan solo otro caso más que arroja luz sobre un hecho que mucha gente niega o desconoce.

The Kennedys (2011) supone la miniserie más cara y ambiciosa que History Channel haya abarcado jamás. Durante 8 capítulos la serie narra la historia de la familia Kennedy indagando en las turbulentas relaciones entre ellos y con terceros que marcaron el mito. Ante una producción de tal presupuesto era de esperar que los directivos de la cadena exigieran varias revisiones de guión con las que sentirse cómodos antes de dar luz verde al rodaje. Esto es lo que hace aun más increíble el hecho de que una vez finalizado el mismo, la cadena haya dicho que no va a emitir la serie debido a su supuesta falta de rigor y al descontento con las actuaciones de los protagonistas (hablamos de Greg Kinnear, Katie Holmes, Tom Wilkinson y Barry Pepper). No deja de resultar sorprendente que una cadena de televisión como History Channel, en los tiempos que corren, no se asegure de que el resultado de una de sus producciones vaya a ser satisfactorio antes siquiera de entregar un solo dólar.

Quizás la explicación resida en las voces que hablan de la supuesta presión que se ha ejercido a la cadena por parte de varias fuentes para no emitir la miniserie. Por una parte estarían representantes/partidarios del partido demócrata (el partido de JFK) que la han calificado de ‘maliciosa’ y ‘vengativa’. Por otra parte se encuentra la familia del expresidente, en concreto, Caroline Kennedy, quién tiene a punto de publicación un libro sobre Jackie Kennedy la que fuera esposa de John y primera dama de los Estados Unidos; para rizar más el rizo, el libro será publicado por una editorial del grupo Disney que a su vez es uno de los propietarios de History Channel.

Lamentablemente esto no es un suceso aislado pues en 2003 ocurrió algo similar con la serie de CBS The Reagans protagonizada por James Brolin y Judy Davis. En aquella situación fueron los conservadores los que pusieron el grito en el cielo ante lo que mostraba la serie, que finalmente acabó emitiéndose en un canal menor, cosa que también sucederá con The Kennedys. Será el canal de pago por satélite ReelzChannel el que emitirá la accidentada serie si no lo impide antes la falta de anunciantes a la que tiene que enfrentarse ahora. Por lo visto después de todo el revuelo que se ha montado, no todo el mundo quiere asociar su imagen a la serie.

Por suerte, para todo aquel que quiera disfrutar de The Kennedys en España, Cuatro ya ha confirmado que la serie será una de las que emita en los próximos meses. Todo este revuelo solo es muestra de las anteojeras con las que algunos se manejan por el mundo, y tristemente somos los espectadores lo que hemos de pagar sus reparos y miedos.

jueves, 13 de enero de 2011

¿Quién vigila al Dr. Ender?


Llegados a este punto, he de reconocer que este humilde blog, a pesar de su juventud, me ha proporcionado grandes alegrías que no esperaba, y me permite aprender cada día mas sobre el mundo del cine que tanto amamos, además de conocer a personas de lo mas interesante y que comparten mi misma pasión por el séptimo arte.

Esto, aunque lo parezca no es una despedida, ni siquiera un hasta luego, es solo mi manera de agradecer a todos los que se han pasado por aquí en un momento u otro su presencia y, en el caso que proceda, su participación. Además, como no solo de cine vive el hombre, me sirve de plataforma desde la que presentar un nuevo proyecto en el que llevo algún tiempo trabajando y que por fin ha visto la luz. Este no es ni más ni menos, que un blog hermano de este, pero de temática diferente.

¿Quién vigila al Dr. Ender? estará enfocado al mundo del comic. Su filosofía será la misma que mueve el Imaginario, artículos sobre material indistintamente antiguo o nuevo, escritos con pasión y con la mayor calidad que me sea posible, además, igual que aquí, también podréis encontrar alguna otra cosa –como por ejemplo la traducción de varias interesantes entrevistas que hay ahora mismo publicadas- que espero, sean de interés.

¿Quiere esto decir que el Imaginario será cerrado? No, ni mucho menos. El Imaginario permanecerá abierto y podréis seguir encontrando en él lo mismo de siempre, pero a aquellos que, como yo, estéis interesados en el noveno arte, tenéis ahora un nuevo rincón por el que pasaros a compartir y convivir.

Podéis acceder al nuevo blog pulsando en el banner que se encuentra en la columna de la izquierda o en este enlace.

No puedo despedirme sin agradeceros de nuevo a todos los que estáis ahí vuestra presencia y animaros a participar en cualquiera de los dos blogs. Vuestros comentarios, ya sean el comienzo de una interesante discusión sobre algún tema en concreto o un simple saludo, serán siempre bienvenidos.

lunes, 7 de junio de 2010

La profesionalidad de la crítica en internet.

En el mes de mayo, las dos principales revistas de crítica cinematográfica en papel de España, Dirigido Por… y Cahiers du Cinema han dedicado sendos artículos a reflexionar sobre el estado actual de la crítica en nuestro país. Usando como punto de partida el I congreso de Crítica Cinematográfica convocado en el último Festival de Málaga, Mirito Torreiro, coordinador del encuentro, desde las páginas de Cahiers y Antonio José Navarro desde las de Dirigido Por… reflexionan cada uno a su manera sobre la crítica especializada, la función de la misma y el lugar que ocupa en el mundo de hoy. Llama la atención que, en ninguno de los dos escritos, la crítica en Internet salga bien parada. Cierto es que Navarro elogia la labor y la calidad de ciertas páginas, pero acaba dejando un regusto amargo diciendo que “la democratización que aporta Internet a la practica de la crítica de cine no a contribuido a elevar el nivel, sino mas bien a rebajarlo”. Ídem en lo escrito por Torreiro. La frase que ha originado esta reflexión ha sido una escrita por M. Torreiro casi al final de su artículo y que dice lo siguiente: “(…) la red ha sido incapaz, y me temo que seguirá siéndolo por su propia naturaleza, de lograr la profesionalización del ejercicio crítico, sin la cual todo abordaje de un texto puede ser muy entendible, que duda cabe, pero desde luego no es respetable (las personas son respetables, no las opiniones) ni constituye un autentico ejercicio profesional”.


Pongamos para empezar las cartas sobre la mesa y trabajemos después sobre ellas. En España existen fundamentalmente dos revistas dedicadas a la crítica en el cine, las antes citadas Cahiers du Cinema y Dirigido Por…; permitidme que deje a un lado, con todo el respeto hacia ellas, otras publicaciones como Quatermass, Nosferatu o Letras de Cine (hay mas) por su arbitraria periodicidad y menor tirada. A estas revistas podría quizás añadirse Scifiworld que, si bien no se dedica exclusivamente a la crítica, sí ofrece un espacio, tanto en su web como en su revista, para que escritores amateurs presenten su trabajo y ello bien merece la mención. Las características de cada una de las tres revistas son diferentes y fácilmente identificables lo que las convierte en cierta manera en complementarias si nuestro objetivo es disponer de un amplio abanico tras el que estudiar el cine actual y pasado.


Echemos un vistazo ahora a la realidad de Internet. La facilidad y la comodidad que ofrece el medio hacen que cualquier persona con conocimientos (o sin ellos) publique sus escritos en la red. Mediante un rápido vistazo encontramos webs meramente informativas, blogs dedicados exclusivamente al ejercicio de la crítica o páginas mixtas en las que se dan la mano ambas vertientes. Centrémonos pues en aquellas que acogen la crítica entre sus contenidos. No es difícil localizar entre ellas a críticos establecidos y conocidos, los espacios de Tomás Fernández Valentí o de Tonio L. Alarcón son solo dos ejemplos de críticos profesionales (en el sentido de que cobran por ello) que utilizan la red para ampliar su trabajo y publicar lo que por unas razones o por otras no tiene cabida en las revistas para las que trabajan. Estos mismos escritores también participan en las llamadas revistas digitales, publicaciones mensuales (igual que las revistas físicas) que dedican parte de su espacio a la información de actualidad y parte a la crítica (igual que las revistas físicas) e incluso publican en ocasiones artículos o especiales sumamente interesantes dedicados a la reflexión sobre la crítica misma (igual que las revistas físicas) como hizo Miradas de Cine en 2006 en un completísimo dossier dedicado a la crítica de cine en España.


Antes de continuar, se presenta necesario definir el concepto de profesionalidad a fin de proporcionar un soporte para lo que vendrá después. Nos basaremos en el diccionario de la Real Academia de la Lengua española para definir el concepto, no porque sea la única definición admisible del término sino porque es probablemente la más trabajada y consensuada. Veamos pues:


Profesionalidad:

  1. f. Cualidad de la persona u organismo que ejerce su actividad con relevante capacidad y aplicación.
  2. f. Actividad que se ejerce como una profesión.

Respecto a la primera definición, me permito añadir (aun a riesgo de enfurecer a los miembros de la RAE) el adjetivo calidad, pues no solo es necesario ser capaz y aplicarse a la tarea para considerar que una persona ejerce la misma con un mínimo de profesionalidad sino que también es importante que posea una mínima aptitud y ejerza su labor de forma competente. La aplicación es quizás la característica más fácil de encontrar entre los que escribimos en Internet. Actualizaciones periódicas y contacto constante con los lectores son las señas de identidad de la mayoría de los webmasters o bloggers de la red. Por el contrario la capacidad y la calidad son elementos no tan abundantes pero no por ello inexistentes. A este respecto, la red esta llena de críticos, permitidme que los llame así aunque no cobren por su labor, que escriben sobre cine con más capacidad y calidad que algunos de los que sí lo hacen. La segunda acepción ya ha sido tratada; críticos como los mencionados mas arriba son ejemplo de profesionales que utilizan la red como método para ampliar el alcance de su trabajo. Aun así no deja de ser curiosa la unidireccionalidad del movimiento crítico entre las revistas físicas e Internet. Muchos críticos “del papel” publican también en la red, pero pocos escritores de Internet, ven sus palabras impresas en papel.


A pesar de lo dicho, sería ingenuo negar la existencia de numerosas páginas y blogs cuya única función es servir de tribuna sobre la que sus dueños puedan ejercer el insulto y la provocación, empero esas personas, aunque claramente mas numerosas, no deberían de servir como arquetipo del usuario de Internet. Rebajar la significación de la crítica en la red usando como ejemplo estos personajes supone una visión mutilada de la realidad que lejos de favorecer el futuro de la crítica cinematográfica en España, lo daña. No se si el futuro del ejercicio crítico está en Internet como afirma Mirito Torreriro, pero lo que está claro es que la crítica en Internet forma parte ya hoy del presente del medio y como tal debe ser considerada y apoyada por parte de las plataformas clásicas y ya establecidas.


Cita de M. Torreiro sacada de Cahiers du Cinema España nº34 mayo 2010.

Cita de Antonio Jose Navarro sacada de Dirigido por... nº400 mayo 2010.


Dirigido Por…

Cahiers du Cinema España

Scifiworld

Miradas de Cine

Blog de Tomás Fernández Valentí

Blog de Tonio L. Alarcón

miércoles, 26 de mayo de 2010

'Lost', un final perfecto para unos personajes imperfectos.

Artículo publicado en Scifiworld.es

ATENCIÓN SPOILERS DE LA SERIE NO SIGAS LEYENDO SI NO LA HAS VISTO ACABAR


Lost representa, como muchos ya llevan tiempo comentando por ahí, un hito en la historia de la televisión, nunca una serie de televisión había jugado con el espectador de la manera en que Lost lo ha hecho, ha sido una serie en la que no ha habido dos capítulos iguales, las distintas temporadas incluso son totalmente diferentes entre sí, con distintos argumentos, distintos desarrollos y distintos personajes, casi independientes. Desde el momento en que se emitió el primer capítulo la serie fue cambiando, mudando de piel a cada semana, pero los espectadores seguíamos enganchados, J.J. y compañía nos tenían atrapados, y sabían muy bien que es lo que tenían que darnos (o más bien que es lo que no tenían que darnos). Un conjunto de conceptos e ideas que fueron abriéndose camino en la serie para atraernos más si cabe hacia sí. Primero fueron los flashbacks, hábil elemento con el que pudimos conocer lo ocurrido a los protagonistas antes de llegar a la isla, luego el monstruo, a veces presente, otras veces largas temporadas de vacaciones, pero siempre aparecía en el momento adecuado para hacer sufrir a los personajes y a nosotros; luego resultó que la misteriosa iniciativa Dharma ya había estado en la isla antes que los perdidos, qué hacían en ella y porqué es algo que nos mantendría intrigados a todos durante mucho tiempo; más tarde, en una inteligentísima reinvención como nunca antes se había visto, irrumpieron los flashforward, con los que conocimos los eventos ocurridos después de dejar la isla y que fue el elemento clave que anunciaría, aunque entonces no lo supiéramos, los devaneos temporales que vendrían después; Jacob ya llevaba un tiempo rondando por ahí para aquel entonces haciendo nadie sabe qué y maquinando para cumplir su plan; cuando parecía que nada más podría sorprendernos, en la sexta temporada aparecieron los flash-sideways (concepto inventado por la propia serie), si ya conocíamos lo que ocurría antes y lo que ocurría después, ahora le tocaba el turno a lo que ocurría a la vez (pero ¿donde?). Cada episodio de Lost parecía pertenecer a una serie distinta aunque contara la misma historia. Cuando el fenómeno Lost apareció, series que habían sido revolucionarias como CSI ya no lo parecían tanto, los posteriores creadores se lanzaron a copiar el patrón. Lost ha sido el padre y la madre de un buen puñado de series, algunas mejores, otras peores, pero todas con una referencia común. Estamos hablando de una serie que consiguió que el presidente de los EE.UU. cambiara de fecha un discurso a la nación para no coincidir con la emisión serie, esto dice mucho de la importancia relativa que ha tenido. No hay duda de que Lost ha cambiado la forma de entender la televisión. Hablamos de una serie que ha conseguido lo que muchos pedíamos desde hace años: la emisión simultanea en EE.UU. y en otros países del mundo de un mismo episodio. Solo ha ocurrido con el último episodio, cierto, y la emisión en España fue una chapuza, pero representa un gran paso y la prueba de que otra manera de hacer televisión es posible. Todo ello se debe obviamente a la grandísima historia que nos han contado, una aventura inmensa, inconcebible y, a menudo, incomprensible, que hablaba sobre temas más grandes de lo que podíamos imaginar. Una historia que nos ha hecho pensar y reflexionar, y que principalmente nos ha mantenido en vilo gracias a la intriga con mayúsculas que impregnaba cada episodio. Pregunta tras pregunta iba avanzando la serie y nosotros con ella. Cuando un misterio parecía a punto de resolverse, otro más grande aparecía en su lugar y no solo no resolvía el anterior sino que le daba una nueva dimensión, las teorías surgían por toda la red a cada capitulo que se emitía, los fans se estrujaban la cabeza intentando averiguar que demonios ocurría en la maldita isla y Damon Lindelof y Carlton Cuse sonreían de forma picara a cada pregunta que se les realizaba sin decir ni pío. Los misterios han sido sin duda el motor de la serie, pero todo motor necesita un combustible, y este combustible, el mejor posible sin duda, han sido los personajes.


Lost siempre ha sido una serie de personajes. Jamás hubiera funcionado si los espectadores no hubiéramos empatizado con ellos desde el primer momento. Ya en el episodio piloto nos angustiamos con Boone buscando entre el caos del accidente un boli con el que poder salvar la vida a Rose, sufrimos por el bebe de Claire antes incluso de saber como se llamaba, también nosotros tuvimos reparos hacia Sayid y nos identificamos con el bueno e inocente de Hurley, al final incluso acabaríamos queriendo a la en principio repelente Shannon y apreciando de algún modo a un ser manipulador y ambiguo como Ben Linus. Reconozcámoslo, a nadie le hubieran importado un carajo los Otros si no se hubieran llevado al bebe de Claire, nadie habría querido saber que se escondía debajo de la escotilla sino fuera por el viaje personal de Locke hasta conseguir abrirla, nunca nos preocupó que el mundo pudiera realmente acabarse, lo que nos importaba de verdad era ver que hacía Desmond después de descubrir que llevaba tres años pulsando una tecla para nada. La pregunta más importante nunca fue ¿Qué es la isla? Sino ¿Quiénes son ellos? Si algo hay que reconocer a los creadores de Lost no es que hayan revolucionado el mundo de las series de televisión, ni la intrincada y enrevesada historia que nos ha mantenido en vilo durante seis años, sino la gestación de unos personajes que nos han hecho reír y padecer, a quienes hemos amado y odiado, con quienes hemos vivido aventuras y a quienes hemos llorado sus muertes, personajes imperfectos que nos han planteado sus dudas, que han crecido con nosotros, y se han redimido delante de nuestros ojos. Ellos, a quienes hemos perdonado cosas imperdonables y quienes nos han hecho vivir momentos inenarrables son el verdadero corazón de la serie.


Los personajes han sido siempre el verdadero corazón de la isla.


Por eso The End, último episodio de la serie, ha estado no solo protagonizado por ellos sino dedicado a ellos. La sexta temporada se había encargado de ir cerrando tramas e historias, de ir resolviendo (a su manera) algunos de los misterios que nos acompañaban desde hacía tiempo. Nos hablo de Jacob, de la Roca Negra, del enfrentamiento entre Ben Linus y Charles Widmore, del pasado de la isla, nos resolvió dudas y nos planteo algún “¿Y si…?”. Casi todo había ido quedando más o menos cerrado, tan solo las últimas pinceladas quedaban por dar. Y llegó el último episodio, y comenzaron los recuerdos, y los reencuentros, momentos emotivos, alguna lagrima se escapó viendo según que escenas, según que personajes, cada cual los suyos. The End representó el homenaje definitivo a esos personajes que tanto habíamos aprendido a querer. J.J. y compañía nos confirmaron que al final la iniciativa Dharma no importaba, que el monstruo tan solo era una nube de humo negro, que el enfrentamiento entre Jacob y su Némesis no era tan importante como parecía. Nos demostraron que lo que importaba había estado ahí siempre, lo habíamos tenido siempre delante, en todo momento. Al fin y al cabo no habían sido tan traposos como pensábamos, el episodio piloto comenzaba con el primer plano de Jack, y tuvimos que habernos dado cuenta ya entonces de que eso era lo importante de esta (gran) historia, Jack, Kate, Sawyer, Sayid, Hurley, Ben… ellos eran lo que realmente importaba, lo demás solo estaba ahí para crear ambiente y llevarlos (y a nosotros con ellos) de un punto a otro. Cuando el tiempo pase y se mencione la serie, muchos la recordarán como la gran revolución que supuso, otros tan solo recordarán a la iniciativa Dharma y los osos polares, muchos recordarán la isla e incluso algunos se seguirán preguntando qué es. Se recordaran muchas cosas pero lo que realmente todos echaremos de menos será a ellos:


Sayid, Jack, Hurley, Sawyer, Jin, Sun, Kate, John, Claire, Ben , Charlie, Desmond, Michael, Juliet, Miles, Shannon, Richard, Walt, Daniel, Frank, Boone, Mr. Eko, Ana Lucia, Libby, Rose, Ilana, Bernard, Charlotte, Tom, Rousseau, Alex, Christian, Widmore, Pierre Chang, Nikki, Paulo, Cindy, Penny, Ethan, Naomi, Keamy, Aaron, Mikhail, Phil, Horace, Nadia, Arzt, Eloise, Jacob, Anthony Cooper, Roger Linus, Radzinsky, Cassidy, Liam Pace, Goodwin, Abbadon


y Vincent