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sábado, 22 de mayo de 2010

'Canino', una sociedad incómoda.


Es Canino (Kynodontas, 2009) una película incomoda, tanto en su forma como en su fondo. En su fondo la incomodidad recae en el tema que se trata y en la naturalidad y crudeza con la que se trata. La película cuenta la historia de una familia algo peculiar. Un padre dictatorial y manipulador mantiene a toda su familia (mujer, un hijo y dos hijas) encerrados dentro de los muros de su casa, totalmente alienados y separados de la realidad del mundo. Los hijos viven en el microcosmos creado por su padre, sin tener más información del mundo que la adulterada educación de sus progenitores. La madre ha sido convertida en un mero elemento reforzador de la idea de unidad familiar pero que ha sido despojada de toda autoridad física y moral sobre lo que ocurra en la casa o a sus hijos. Estos, rondado la treintena, poseen la ingenuidad propia de los niños debido a la educación sesgada y controlada que se les ha dado. La única persona ajena a la familia que ha entrado jamás en la casa es Christina, la mujer que trae el padre para practicar sexo con su hijo (por supuesto las hijas no tienen ningún derecho a ello) y que será la que provoque gran parte de lo que llegue después, en una excelente metáfora del daño que una información no oficial y convenientemente censurada puede hacer para la estabilidad de un régimen. El aséptico entorno en el que viven, será un excelente contraste cuando los secos y esporádicos estallidos de violencia salpiquen de rojo el blanco de ropas, paredes y mobiliario. En su forma la incomodidad se encuentra en el poco convencional modo con el que el director griego acomete su propuesta, Giogios Lanthimos usa unos encuadres atípicos en los que las caras de los personajes y sus expresiones quedan fuera de cuadro, haciendo hincapié en sus acciones mas que en los sentimientos (anulados e invalidados debido a su adoctrinamiento) que estas representan para ellos. Incluso los enfoques son algo extraños, centrándose en ocasiones en objetos cotidianos mientras el objetivo de la acción permanece fuera de foco. Durante la primera media hora de la película apenas sucede nada, una serie de planos fijos larguísimos nos muestran la peculiar situación en la que vive la familia, prestando el director una desmesurada atención a escenas aparentemente poco importantes para el desarrollo de la trama, algo que lejos de provocar aburrimiento, no hace sino acentuar la sensación de incomodidad y extrañeza que la película transmite. No será hasta que Christina intercambie su diadema con la hija mayor y lo que le pida a cambio cuando empezara a girar la rueda que moverá la película hasta su abrupto desenlace


La crítica a la sociedad actual es manifiesta, la incomunicación en la pareja, la mecanización en la que estamos inmersos en nuestra vida diaria, la influencia que el entorno en el que somos criados ejerce sobre nosotros, la inevitable violencia de la que estamos rodeados y como nos enfrentamos a esta, la incomodidad de las familias actuales en hablar de ciertos temas que puedan parecer comprometidos (¿Cuántos querrían decirles a sus hijos que un coño es una lámpara grande?). Quizás lo que mas llame la atención, por obvio, sean los esfuerzos que realiza el padre para mantener a sus hijos dentro del entorno que ha creado; convencerlos de que un gato ha matado a su hermano desaparecido, traducir libremente canciones para transmitir su mensaje, incluso quitar las etiquetas de todos los productos que compra son esfuerzos claramente mal enfocados pero con un fin en teoría loable, protegerlos de las maldades del mundo. Es lícito preguntarse pues, si esta sobreprotección mal entendida es producto de una maldad consciente por parte del padre, de un trastorno mental latente o bien es provocada involuntariamente por una sociedad opresiva y cruel que crea monstruos a su imagen. Pueden parecer demasiadas reflexiones para una sola película, y en cierta forma lo son, sin embargo Lanthimos habla de todo esto de una manera sencilla pero convincente, planteando preguntas que otros callan pero dejando siempre la reflexión última para el espectador. Sin duda Canino es una película atrevida que se mira en el espejo de la sociedad actual para crear un entorno perturbador pero plausible. Un espejo en el que no es difícil vernos reflejados.

Canino - Ficha


Grecia, 2009
T.O.: Kynodontas.
Director: Giorgios Lanthimos.
Guión: Giorgios Lanthimos y Efthymis Filippou.
Productores: Yorgos Tsourgiannis.
Producción: Boo Productions.
Fotografía: Thimios Bakatatakis en color.
Diseño de produccion: Stavros Hryosogianis.

Dirección artistica: Elli Papageorgapoulou
Diseño de vestuario: Elli Papageorgapoulou.
Montaje: Yorgos Mavropsaridis.
Duración: 94 minutos.

Estreno Grecia: 11 de Noviembre de 2009

Estreno España: 14 de Mayo de 2010

Interpretes: Christos Stergioglou (Padre), Miechele Valley (Madre), Aggeliki Papoulia (Hija mayor), Mary Tsoni (Hija menor), Cristos Passalis (Hijo), Anna Kalaitzidou (Christina), Alexander Voulgaris (entrenador de perros).


Argumento:

Un padre autoritario y manipulador mantiene a su mujer y a sus tres hijos (un hijo y dos hijas) encerrados dentro de los muros de su casa. Los hijos nunca han salido de la casa y el único conocimiento que tienen del mundo es por la educación adulterada que les dan sus padres. La única persona ajena a la familia que entra en la casa es Christina, una mujer traída por el padre para practicar sexo con su hijo.