lunes, 7 de junio de 2010

La profesionalidad de la crítica en internet.

En el mes de mayo, las dos principales revistas de crítica cinematográfica en papel de España, Dirigido Por… y Cahiers du Cinema han dedicado sendos artículos a reflexionar sobre el estado actual de la crítica en nuestro país. Usando como punto de partida el I congreso de Crítica Cinematográfica convocado en el último Festival de Málaga, Mirito Torreiro, coordinador del encuentro, desde las páginas de Cahiers y Antonio José Navarro desde las de Dirigido Por… reflexionan cada uno a su manera sobre la crítica especializada, la función de la misma y el lugar que ocupa en el mundo de hoy. Llama la atención que, en ninguno de los dos escritos, la crítica en Internet salga bien parada. Cierto es que Navarro elogia la labor y la calidad de ciertas páginas, pero acaba dejando un regusto amargo diciendo que “la democratización que aporta Internet a la practica de la crítica de cine no a contribuido a elevar el nivel, sino mas bien a rebajarlo”. Ídem en lo escrito por Torreiro. La frase que ha originado esta reflexión ha sido una escrita por M. Torreiro casi al final de su artículo y que dice lo siguiente: “(…) la red ha sido incapaz, y me temo que seguirá siéndolo por su propia naturaleza, de lograr la profesionalización del ejercicio crítico, sin la cual todo abordaje de un texto puede ser muy entendible, que duda cabe, pero desde luego no es respetable (las personas son respetables, no las opiniones) ni constituye un autentico ejercicio profesional”.


Pongamos para empezar las cartas sobre la mesa y trabajemos después sobre ellas. En España existen fundamentalmente dos revistas dedicadas a la crítica en el cine, las antes citadas Cahiers du Cinema y Dirigido Por…; permitidme que deje a un lado, con todo el respeto hacia ellas, otras publicaciones como Quatermass, Nosferatu o Letras de Cine (hay mas) por su arbitraria periodicidad y menor tirada. A estas revistas podría quizás añadirse Scifiworld que, si bien no se dedica exclusivamente a la crítica, sí ofrece un espacio, tanto en su web como en su revista, para que escritores amateurs presenten su trabajo y ello bien merece la mención. Las características de cada una de las tres revistas son diferentes y fácilmente identificables lo que las convierte en cierta manera en complementarias si nuestro objetivo es disponer de un amplio abanico tras el que estudiar el cine actual y pasado.


Echemos un vistazo ahora a la realidad de Internet. La facilidad y la comodidad que ofrece el medio hacen que cualquier persona con conocimientos (o sin ellos) publique sus escritos en la red. Mediante un rápido vistazo encontramos webs meramente informativas, blogs dedicados exclusivamente al ejercicio de la crítica o páginas mixtas en las que se dan la mano ambas vertientes. Centrémonos pues en aquellas que acogen la crítica entre sus contenidos. No es difícil localizar entre ellas a críticos establecidos y conocidos, los espacios de Tomás Fernández Valentí o de Tonio L. Alarcón son solo dos ejemplos de críticos profesionales (en el sentido de que cobran por ello) que utilizan la red para ampliar su trabajo y publicar lo que por unas razones o por otras no tiene cabida en las revistas para las que trabajan. Estos mismos escritores también participan en las llamadas revistas digitales, publicaciones mensuales (igual que las revistas físicas) que dedican parte de su espacio a la información de actualidad y parte a la crítica (igual que las revistas físicas) e incluso publican en ocasiones artículos o especiales sumamente interesantes dedicados a la reflexión sobre la crítica misma (igual que las revistas físicas) como hizo Miradas de Cine en 2006 en un completísimo dossier dedicado a la crítica de cine en España.


Antes de continuar, se presenta necesario definir el concepto de profesionalidad a fin de proporcionar un soporte para lo que vendrá después. Nos basaremos en el diccionario de la Real Academia de la Lengua española para definir el concepto, no porque sea la única definición admisible del término sino porque es probablemente la más trabajada y consensuada. Veamos pues:


Profesionalidad:

  1. f. Cualidad de la persona u organismo que ejerce su actividad con relevante capacidad y aplicación.
  2. f. Actividad que se ejerce como una profesión.

Respecto a la primera definición, me permito añadir (aun a riesgo de enfurecer a los miembros de la RAE) el adjetivo calidad, pues no solo es necesario ser capaz y aplicarse a la tarea para considerar que una persona ejerce la misma con un mínimo de profesionalidad sino que también es importante que posea una mínima aptitud y ejerza su labor de forma competente. La aplicación es quizás la característica más fácil de encontrar entre los que escribimos en Internet. Actualizaciones periódicas y contacto constante con los lectores son las señas de identidad de la mayoría de los webmasters o bloggers de la red. Por el contrario la capacidad y la calidad son elementos no tan abundantes pero no por ello inexistentes. A este respecto, la red esta llena de críticos, permitidme que los llame así aunque no cobren por su labor, que escriben sobre cine con más capacidad y calidad que algunos de los que sí lo hacen. La segunda acepción ya ha sido tratada; críticos como los mencionados mas arriba son ejemplo de profesionales que utilizan la red como método para ampliar el alcance de su trabajo. Aun así no deja de ser curiosa la unidireccionalidad del movimiento crítico entre las revistas físicas e Internet. Muchos críticos “del papel” publican también en la red, pero pocos escritores de Internet, ven sus palabras impresas en papel.


A pesar de lo dicho, sería ingenuo negar la existencia de numerosas páginas y blogs cuya única función es servir de tribuna sobre la que sus dueños puedan ejercer el insulto y la provocación, empero esas personas, aunque claramente mas numerosas, no deberían de servir como arquetipo del usuario de Internet. Rebajar la significación de la crítica en la red usando como ejemplo estos personajes supone una visión mutilada de la realidad que lejos de favorecer el futuro de la crítica cinematográfica en España, lo daña. No se si el futuro del ejercicio crítico está en Internet como afirma Mirito Torreriro, pero lo que está claro es que la crítica en Internet forma parte ya hoy del presente del medio y como tal debe ser considerada y apoyada por parte de las plataformas clásicas y ya establecidas.


Cita de M. Torreiro sacada de Cahiers du Cinema España nº34 mayo 2010.

Cita de Antonio Jose Navarro sacada de Dirigido por... nº400 mayo 2010.


Dirigido Por…

Cahiers du Cinema España

Scifiworld

Miradas de Cine

Blog de Tomás Fernández Valentí

Blog de Tonio L. Alarcón

11 comentarios:

Ramón Monedero dijo...

Querido colega, fantástico y artículo y lo que es mejor, fantástico Blog. Me lo apunto y te incluyo en mi humilde Blog.
Desde luego la red es un sitio terriblemente plural, rico, pero también confuso y a veces contradictorio. Creo que atacar la calidad de los textos que escribimos es una actitud respetable desde luego, pero muy, muy discutible. Yo iría más allá y diría que la verdadera variante que define si un texto -y por extensión un "crítico"- goza de determinada calidad es quien selecciona el texto que lee. O dicho de otro modo, el problema no es quien escribe (somo y son demasiados los que escriben y escribimos, matemáticamente es ilógico pensar que todo es malo) sino quien lee, frecuenta y por tanto populariza determinados textos. Ahí, es donde puede residir el problema.
Un saludo.

robgordon dijo...

Muy de acuerdo con tu artículo y además suscribo lo dicho por Ramón en el comentario anterior, la crítica, como cualquier otro tipo de creación artistica/literaria, etc, la refuerza aquel que la frecuenta. No se quien dijo que las críticas acaban siendo leidas unicamente por otros críticos.
Para Torreiro o Navarro la crítica en internet, la democratización de la opinión es, por llamarlo así, "un paso atrás", la razón; ellos no la leerian y en caso de hacerlo la encontrarían insuficiente(llámalo "poco profesional").

Ahora bien, gracias a internet, la crítica (siempre impopular) puede convertirse en una lectura más plural y accesible. Por primera vez el crítico tiene la posibilidad de bajar a la tierra, ejercer un efecto más directo en el espectador y beneficiar al propio ejercicio de la crítica, cambiando su condición de texto minoritario y habitualmente destructivo.
Obviamente con esto existe el riesgo de que exista muchos "infiltrados" de opiniones poco documentadas y peor redactadas, pero aún así esos serán capaces de llegar a un determinado sector del público.

La crítica en internet está totalmente instalada. Es perfectamente compatible con la "profesional" y siempre es positiva. El principal ganador de todo esto: el propio cine que ya mira a Internet no solo como ese lugar que tanto daño le hace con el pirateo sino como aquella corriente de opinión que cada vez influye más y más en sus propios resultados.

Un Saludo!

Dr. Ender dijo...

Me parece muy interesante la "teoría del lector" por llamarla de alguna manera. Creo que cualquier obra (sea artística, literaria, etc.) es obra por sí misma, no necesita de un lector/espectador para poder ser, aunque sí para poder significar, es decir, que una creación del tipo que sea existe sin mediación de un público pero adquiere su posible trascendencia a partir de él. Así la crítica cinematográfica (como creación) necesita de un lector que le de significado e importancia, y para ello necesita ser conocida y valorada.

Por otra parte, no es mi intención despreciar la opinión de M. Torreiro ni de A. J. Navarro (críticos a los que respeto y admiro) ni crear un enfrentamiento entre distintos medios de escritura cinematográfica. Tanto el "papel" como la red son medios complementarios que deberían compenetrarse (como ya hacen algunas revistas como Scifiworld) para ofrecer al público la mayor oferta posible. Ambos críticos reconocen en sus artículos la existencia de crítica de calidad en Internet, aunque su evaluación general no sea muy favorecedora.

Me gustaría destacar también que la crítica en mi opinión no debería ser (como tiene por costumbre a veces) destructiva sino creativa y formativa. Tan importante es el continente como el contenido. Una crítica debería de ser agradable de leer independientemente de la película de la que hable y además debería de proporcionar un nuevo punto de vista desde el cual el lector pueda acercarse (por primera vez o no) a la película y aprendiendo si es posible en el proceso.

Tomás Fernández Valentí dijo...

Saludos para el Dr. Ender:

En efecto, la entrada me ha parecido muy interesante, y haciendo relación además a un tema que, semanas atrás, creía que iba a traer más "cola" de la que al final ha traído: el artículo que mi amigo y colega Antonio José Navarro publicó el pasado mes de mayo en "Dirigido por..." en torno a ese congreso sobre la crítica celebrado con motivo del Festival de Málaga.

Añado, por mi parte, lo que he dicho recientemente en una entrevista que pronto va a salir publicada en Blog de Cine: que no creo que la crítica de cine que se publica en Internet sea mejor que la que se publica en papel, y viceversa, y que tampoco soy de la opinión de que no haya buenos profesionales de la crítica de cine en Internet, de la misma manera que también hay malos profesionales de la crítica de cine que publican en papel. Creo que, tanto si publicas en Internet como si lo haces en papel, la primera obligación del crítico es la de escribir bien y expresar con la mayor claridad posible sus ideas. Por tanto, ni creo que los críticos de cine de Internet sean "los malos", ni que los críticos de cine que publican en papel sean "los buenos", ni lo contrario; tan sólo que hay buenos y malos críticos de cine, en Internet y en papel, los cuales son meros soportes y no implican (o no deberían implicar) juicios de valor preestablecidos, o mejor dicho, prejuicios.

Estoy de acuerdo en que la profesionalidad del que escribe no se mide únicamente por el mero hecho de que alguien le pague por lo que escribe, sino en la honradez, honestidad y rigor de lo que escribe. Por desgracia, tened en cuenta siempre que, cuando se hable de un "profesional" de cualquier profesión u oficio, siempre se entiende, de manera natural, de alguien que cobra por hacerlo.

También comprendo que la mala imagen que puedan tener algunos sobre la crítica de cine en Internet se debe a que, en efecto, hay muchas páginas insustanciales o decididamente "terroristas" que únicamente están hechas por diversión o por amor a la pura provocación, que empobrecen el nivel medio de calidad. Pero, vuelvo a insistir, si bien no diré nombres, que hay mucha gente que escribe en papel que no es menos "terrorista" que algunos "bloggeros".

También estoy de acuerdo de que, en última instancia, el lector es quien tiene la última palabra, decidiendo por sí mismo qué es lo que le interesa leer, a quién y en qué soporte, Internet o papel. Particularmente, creo que ambos soportes no se rechazan entre sí, sino que se complementan, pues a fin de cuentas ambos utilizan una misma herramienta: la palabra, bien sea escrita, o bien, en el caso de ciertos blogs, el comentario oral grabado y reproducido en vídeo. Se haga como se haga, lo que importa es hacerlo bien, o al menos lo mejor posible, y el lector ya sacará al respecto sus propias conclusiones.

Un tema "espinoso" y demasiado largo para desarrollarlo aquí y ahora es el relativo al de la "crítica constructiva", concepto en el cual no creo demasiado y cada vez creo menos, si bien eso no significa que abogue por una "crítica destructiva". Habría que ver primero qué entendemos por "constructivo" y por "destructivo", pues una crítica llena de insultos e improperios para mí no es "destructiva", sino sencillamente estúpida.

Un saludo cordial.

Almas Oscuras dijo...

Mi más sincera enhorabuena. Un artículo excelente.
Desde la perspectiva de un blogger que lleva cerca de dos años manteniendo un lugar en la red dedicado a informar y ofrecer críticas sobre cine de terror intentaré ofreceros mi perspectiva de los hechos.
Nunca me he considerado un profesional de la crítica. Nunca he pretendido serlo. Mi espacio en la red nació a raíz de una simple (pero acuciante) necesidad de hablar y compartir opiniones sobre una de mis grandes aficiones: el cine. Internet puso a mi alcance los medios; en mis manos quedaban la capacidad (siempre por demostrar) y la aplicación.

La aplicación no dejo que nadie me la discuta. Sacrifico muchas horas de sueño por mantener al día mi blog. No es una queja, ni se trata de una posición victimista. Las satisfacciones y recompensas recibidas, a nivel personal, son enormes.

En cuanto a la “capacidad” y la “calidad” son aspectos que intento cuidar, pulir y mejorar en cada nueva reseña. Sé que no puedo acercarme al nivel de críticos que llevan muchos años cultivando su profesión y que nos ofrecen un trabajo admirable, tanto en prensa escrita como en la red. Tampoco lo intento. No es una meta acercarme al nivel de un crítico profesional. Ni siquiera me lo planteo. No viajo en ese tren.

Soy un aficionado al cine hablando de cine, sin que en mi actitud exista pretensión alguna de profesionalidad. Sé que mi voz es una más entre las miles que circulan por la red. Por eso intento “cuidarme la voz”. Mantenerla ágil, activa. Mejorarla día a día. Con ganas e ilusión (de nuevo la “aplicación”). Y quedando siempre a expensas de que sean los propios lectores quienes decidan si mi labor vale la pena y les resulta atractiva o si, por el contrario, es una labor condenada al olvido.

Internet ha abierto las puertas a esas nuevas voces. Le toca al público potencial decidir cuáles de esas voces son válidas y merecen ser escuchadas.
Afirmar que el ejercicio crítico derivado de la red, de manera generalizada, “no es respetable”, creo que es un síntoma de ceguera e incomprensión hacia un sistema que apunta hacia la democratización de contenidos y de autorías.
En última instancia quién tiene la facultad de decidir sigue siendo el lector. Con internet el abanico de posibilidades se amplia, pudiendo escoger el lector entre críticos profesionales y no profesionales. Pero confiemos en la capacidad del lector para decantarse por aquellos contenidos que sean interesantes y aporten cosas positivas a su experiencia; y evitemos lapidar contenidos o voces por el simple hecho de provenir de un medio u otro o por ser catalogados, de entrada, de una u otra manera.

Gracia por la reflexión.

Dr. Ender dijo...

Saludos para vosotros y gracias por pasaros a comentar.

Yo también creía que los artículos (especialmente el de A. J. Navarro) removerían las cosas más de lo que parece que finalmente lo han hecho. No he podido hacerme con los números de Junio de ninguna de las dos revistas, pero leyendo los sumarios en la web no parece que haya ningún tipo de contestación o consecuencia de las palabras del mes pasado.

He leído hace un rato la entrevista de Blog de Cine y he de decir que es muy interesante (contrariamente a la opinión de algunos). Siempre se aprende escuchando a los demás, las personas estamos formadas por experiencias personales y vivencias que nos hacen ser de una determinada forma y escuchando a los demás siempre podemos aprender algo.

En cuanto al debate entre crítica constructiva vs. destructiva, me posiciono del lado de A. J. Navarro a favor del ensayismo fílmico. Más que crítica (que además parece tener unas ciertas connotaciones negativas en cierta parte del publico) es mejor simplemente escribir sobre cine, llámalo ensayo, artículo, reseña o X. Una reflexión no necesita un nombre para serlo y los argumentos no variaran su valor cambiándolos de nombre.

Me gusta la frase “soy un aficionado hablando de cine”. En mi perfil hay una similar “Un espectador con un punto de vista”. Toda persona que escribe sobre cine, como el que escribe sobre cualquier otra cosa, no es mas o mejor que nadie. Se le exigen y presuponen ciertos conocimientos y cierto “estilo”, pero al fin y al cabo siguen siendo espectadores hablando de cine.

Gracias a vosotros por compartir vuestras reflexiones en este espacio. No dudéis en expresaros aquí cuando queráis, siempre seréis bien recibidos.

Ramón Monedero dijo...

Bueno creo que tú, un texto en internet, abrió la caja de los truenos, y no un texto en papel, que sin internet, se hubiera quedado ahí, en poco más que una pblicación que se edita y pasa...
¿Que fue antes, el huevo o la gallina? Caballeros, esto me recuerda el tópico típico de ¿hace ruido un árbol cuando cae sin que nadie lo contemple? Claro que si, ahora bien, ¿tiene alguna repercusión?, Quien sabe, tal vez a posteriori alguien deduzca que sí pero, en qué medida afectará al resto...
O dicho de otro modo, un texto fílmico de primera, es de primera aunque nadie lo lea y lo distribuya, desde luego pero, de qué sirve? De nada.
Internet tiene la gran ventaja de distribuir a una velocidad que ya quisiera la mejor de las editoriales pero esto no sirve absolutamente de nada si el público no lo rebota, no lo reverbera. Osea que si, que el dichoso árbol hace ruido, pero necesita que sea promulgado ese ruido sino, no tiene ningún sentido.
Es decir, que a mi modo de ver, si "El grito" de Munch no hubiera salido a la luz y hubiera estado aguardando que alguien lo descubriera en algún remoto sótano de sabe Dios que país de centro de Europa, ¿sería una obra maestra de la pintura? Si, pero, y qué? Osea, que lo verdaderamente importante no creo que sea si uno es bueno o no, si no si uno deja cierta huella. A mi me da igual si escribo de puta madre un texto en internet o en una revista. Lo que realmente me vuelve loco es cuando percibo una repercusión de lo que he escrito. Eso es lo grandioso y eso, se percibe con una velocidad asombrosa precisamente, en un blog.
En todo caso, un debate interesantísimo.

Dr. Ender dijo...

Relacionado con eso que comentas de a mayor velocidad de distribución de Internet, otra ventaja de la red es la libertad. Una revista tiene es un producto de consumo, e incluso las revistas sobre crítica tienen que tener una cierta actualidad para poder venderse. No solo tiene que sacar en la portada una imagen de la película de moda del momento sino que en sus páginas tiene que hablar de ella y del resto de estrenos de actualidad, porque si no nadie la compra. Es triste porque muchas veces son los análisis de películas mucho mas viejas los mas interesantes (como a sección de Jose Mª Latorre en Dirigido Por…) pero estos son minoritarios porque, como en todo, “el mercado manda”. La libertad de Internet estriba en que el blogger o web-master puede escribir sobre lo que quiera y le interese en cada momento. Lo mismo da que sea el último estreno de David Fincher que una vieja película de terror de la Universal, nadie te obliga a nada. Por el contrario, un blog lo lee mucha menos gente y tiene mucha menos repercusión que una revista. Cada formato tiene su función y es indudable que son complementarias.

Oscar Navales dijo...

Hola a todos, y especialmente al Dr. Ender, artífice de este espacio dedicado al cine.
No voy a extenderme demasiado por que acuso estos días una cierta falta de tiempo, pero el artículo me ha parecido interesante y excelentemente escrito.
Creo que el tema planteado surge de manera inevitable, y que se amplía a no pocos ámbitos de la vida cotidiana (quien dice crítica de cine también puede decir musical, de videojuegos, el periodismo en general): ¿puede llegar a desaparece la impresión en papel? o, yendo más lejos todavía, ¿pueden desaparecer los soportes? (DVD, Blu-Ray, CD, etc.).
Yo, por mi parte, intento hacerlo lo mejor que puedo en mi blog, y centrarme en análisis formales de los diferentes films que trato en el mismo. No siempre consigo hacerlo con la misma amplitud (por falta de tiempo, por incapacidad) pero mi objetivo principal es ese. Al margen quedan, claro está, el dar una opinión subjetiva de los films (que también la doy, sin duda alguna) o reflejar en los textos ciertas sugerencias poéticas que puedan proporcionar algunos de ellos.
Todo depende de los objetivos de cada uno: yo no estoy especialmente interesado en crear textos salpicados de referencias o citas a otros textos, si no lo creo estrictamente necesario, pues creo que eso, en el fondo, tiene algo de fácil y rápido y además impide que un lector muy joven, o otro que ignore aspectos de la construcción formal y narrativa de un film, puedan aprender algo al respecto: ser didáctico respecto al acto cinematográfico me parece fundamental.
Críticos como Luís Aller, José María Latorre o Miguel Marías lo han logrado con creces, y hay sí que veo un camino coherente que seguir.

Hasta pronto, Dr. Ender.

adrián esbilla dijo...

Lo primero que muy agradecido por la invitación y lo segundo reiterar lo interesante y procedente de este artículo y decir que yo también pensaba que el texto de Antonio José Navarro (que comparto en gran medida e igualmente prefiero hbalr de artículos o ensayos, aunque sea muy pretencioso, que de crítica) movería un poco más las aguas pero se ve que no. Una lástima.

Sobre el tema en cuestión pues... a primeros de año tuve la suerte de contactar con Carlos Aguilar y surgió una corriente de simpatía que cristalizó en una larguísima entrevista sobre su "vida y obra" por decirlo de alguna manera (http://esbilla.wordpress.com/category/carlos-aguilar/). Entre muchas cosas hablamos,claro, de la crítica y del ejercicio
profesional, porque el comenzó en el fanzine en los primeros 80 que sería una perfecta equivalencia al blog actual, salvando todas las distancias. Le pregunté tal que así:
"-¿Lo amateur está reñido con “lo profesional”?, para mí la exigencia debe ser la misma.

-Estamos de acuerdo. Escribas lo que escribas o donde escribas, el autor debe respetarse a sí mismo y a su público, esté compuesto de mucha o poca gente. Y esa exigencia propia es inseparable de la profesionalidad."

Esa respuesta condensa mis únicos mandamientos cunado decidí meterme a este mundillo y esa es mi noción de "un profesional". Hay blogueros que la cumplen y escritores en papel que ni se acercan 100 kilómetros.

Dr. Ender dijo...

Un saludo Adrián. Gracias por apsarte.

Acabo de leer tu entrevista a Carlos Aguilar, extensa como pocas, pero muy interesante y didactica que también en importante. Hace poco acabé de leer su libro Sergio Leone (la primera edición que es la que tenía por ahí) para preparar un especial sobre el director que tengo en mente y me pareció un libro imprescindible y excelentemente documentado.

Coincido al 100% con la apreciación de Carlos, el respeto hacia el trabajo propio es imprescindible. Es necesario tomarse en serio a uno mismo y exigirse un mínimo.

Un saludo.