domingo, 5 de septiembre de 2010

IndiceAragón.com, un nuevo portal para la comunidad de Aragón


Hoy escribo para presentaros una nueva propuesta relacionada con la comunidad de Aragón. Indicearagón es un nuevo portal web en el que podemos encontrar todo lo referente a la comunidad, deportes, ocio, etc.


El portal es de reciente creación y por tanto aún faltan muchos contenidos, el último que se ha agregado es la sección de cine, en la que se pueden encontrar desde noticias cinematográficas internacionales a artículos de cine variados firmados por escritores de la comunidad. En este último grupo es en el que yo me encuentro y he tenido el honor de haber sido incluido dentro de los contenidos del portal.


Es una propuesta muy interesante en la que tener todo lo que acontece en Aragón reunido en un mismo lugar, y aunque aún les queda mucho camino por recorrer, desde aquí os animo a todos a pasaros a echar un vistazo, especialmente si sois de la comunidad.


IndiceAragón


¡Ah! Y también están en Facebook

miércoles, 1 de septiembre de 2010

'El clan de los irlandeses', una de gangsters con reparto de lujo.


Sean Penn, Gary Oldman, Ed Harris, Robin Wright (poco antes de añadir el Penn a su apellido), John C. Reilly y John Turturro. Música de Ennio Morricone. Película El clan de los irlandeses (entupido titulo español para State of grace, 1990).


Viendo la asombrosa lista de nombres que antecede, llama la atención enormemente el poco reconocimiento que tiene esta película, o mejor dicho desconocimiento, pues la crítica cinematográfica la ha tratado bastante bien a lo largo de los años, el problema es que la ha tratado poco.


Es curioso observar como esta película hizo las veces de trampolín para los actores que trabajaron en ella. Todos ellos, en mayor o menor medida alcanzarían una carrera destacable en Hollywood. Pero lo mas señalado es que mientras que la casi totalidad del reparto han tenido un futuro de éxito en el cine, su director, Phil Joanou apenas ha realizado media docena de películas en los últimos 20 años, la mayoría de ellas para televisión y sin ningún reconocimiento, aunque peor es el caso de Dennos McIntyre, su guionista, que murió varios meses antes de ver estrenado su único trabajo cinematográfico.

Hay que reconocer que, como tantas otras, El clan de los irlandeses no aporta nada nuevo al cine de gangsters, la historia está construida sobre lugares comunes y anegada de tópicos, especialmente sobre los irlandeses (bebedores, juerguistas y violentos), empero esto no impide que la película esté mas que correctamente realizada y el trabajo actoral sea (como era de esperar) perfecto sobre unos personajes bien construidos y coherentes. El clásico del policía que vuelve como infiltrado al barrio en el que se crió para hacer caer a sus antiguos compañeros sirve de base para construir las más de dos horas de drama criminal en las que no sobra ni falta ninguna escena.


Sin duda son los personajes –y las excelentes actuaciones de los actores- los que dotan de una vitalidad a la historia que no tendría de otro modo. Terry Noonan (Penn) es un policía atrapado entre diferentes lealtades, hacia el cuerpo de policía al que pertenece y su jefe Nick (Turturro), hacia sus antiguos amigos a los que tiene que meter entre rejas Jackie y Frankie Flannery (Oldman y Harris) y hacia la hermana de estos con la que antaño tuvo un romance que se reaviva en cuanto vuelven a verse, Kathleen (Wright). Noonan es uno de esos personajes torturados de los que tanto provecho a sacado Penn a lo largo de los años que pronto se verá atrapado en una caída libre de alcohol y violencia de la que difícilmente podrá salir. Por su parte Frankie es un matón de barrio que ha llegado a dirigir una organización criminal de mediano tamaño en Hell’s Kitchen formada principalmente por amigos y familiares. Frankie se esfuerza por aparentar mas de lo que realmente es, se ha mudado a Jersey y vive en una mansión alejado de los bajos fondos que dirige, viste de traje y se codea con importantes mafiosos de los que espera apoyo mientras estos lo manejan a su antojo, pero a pesar de todo sigue siendo un irlandés de barrio con una pistola en el cinturón -cf. la escena en la que Frankie reunido con un jefe mafioso italiano Borrelli (Joe Vieterelli) en un restaurante echa unas migas sobre la mesa y las arrastra hacia el suelo con la mano, a lo que el italiano le responde como si fuera un niño al que hay que reñir: “Frankie, no lo pongas todo perdido.” A lo que añade con un suspiro: “Estos chicos del West Side”-. El personaje de Gary Oldman, Jackie, es un irlandés loco y violento que se ha criado en el barrio y que no se detiene ante nada. Fue el mejor amigo de Terry y representa todo aquello en lo que este podría haberse convertido de haberse quedado en el barrio, razón por la cual, Terry intentará protegerlo y alejarlo del peligro. La forma en la que asesina a Cavello (Marco St. John) y a sus guardaespaldas, es sinónimo de la dejadez y abandono con los que pasa sus días. Finalmente Kathleen es una mujer fuerte y fría que hace tiempo se intento alejar de todo igual que Terry, solo que los lazos familiares le impidieron alejarse más allá de unas pocas manzanas. Cuando Terry vuelva y se reabra el viejo amor, se verá envuelta de nuevo en la violencia del barrio algo a lo que renunciará repetidas veces sin llegar a ser capaz de huir realmente. A medida que avanza la trama las relaciones entre todos ellos se irán envenenando, para acabar en un punto en el que todos ellos ocultan algo a los demás. Terry el hecho de que es un policía, Kathleen el conocimiento que tiene de la condición de infiltrado de Terry, Frankie el hecho de que se está dejando manipular por la mafia italiana hasta el punto de matar a uno de sus propios amigos, Stevie (John C. Reilly), a sangre fría, y Jackie oculta a Terry que ha matado a Cavello al que acusa de ser el asesino de Stevie. Todo ello llevará al enfrentamiento final entre Terry y la banda de Frankie en el bar, tiroteo rodado al ralentí de forma precisa alternado con las escenas del desfile de San Patricio que acontece en el exterior y con ciertas reminiscencias a Coppola. Es encomiable la manera en la que Joanou maneja la creciente tensión hasta llegar a este punto, incluyendo, a mitad de metraje, una magnifica escena en la que Frankie se reúne con Borelli en un restaurante, pero desconfiando de sus intenciones aposta a sus hombres con Jackie y Terry a la cabeza en un piso cercano con la orden de entrar al restaurante en el que se encuentran y acribillar a los italianos si Frankie no les llama a las dos. La tensión se crea en el momento en el que pasadas las dos, Borelli no deja a Frankie hacer la llamada aduciendo que es de mala educación y Terry intenta retrasar a Jackie y sus hombres en un intento desesperado de detener la carnicería. Después de 15 minutos de crescendo, justo en el momento en el que el tiroteo va a dar comienzo en el exterior del restaurante, Frankie aparece corriendo y abraza a Borelli, hecho que aborta el plan, haciendo que el espectador tenga que esperar hasta la escena final para ver estallar la tensión acumulada.


Es significativo el final de film, cuando justo después del tiroteo en el bar, Terry cae al suelo, aun vivo y la pantalla se funde a negro. La ausencia de epilogo, refuerza la idea de que lo importante en la película era la cruzada personal de Terry contra su pasado, su particular odisea acaba en el momento en el que rompe finalmente con todos los lazos que lo ataban al barrio. No existe futuro para él, y si lo hay no es importante. Todo aquello que podía interponerse ante el y su destino (la policía, Kathleen, Jackie) ha sido apartado convenientemente en los minutos anteriores al enfrentamiento.


Lamentablemente, el clan de los irlandeses se estrenó cinco días antes que Uno de los nuestros (Goodfellas, 1990) de Martin Scorsese, de similar temática, mayor “prestigio” y mucha más publicidad, hecho que hizo que a la película de Joanou se le prestara mucha menos atención de la que hubiera requerido. A pesar del excelente trabajo del reparto, la correcta dirección y la evocativa música del maestro Morricone, la película no ha tenido la vida que se merecía sobreviviendo en emisiones de sábado por la tarde y en una pobre edición en DVD.

El clan de los irlandeses - Ficha


USA,UK, 1990
T.O.: State of Grace.
Director: Phil Joanou.
Guión: Dennos McIntyre.
Productores: Ned Dowd, Randy Ostrow y Ron Rotholz.
Producción: Cinehaus, Orion Pictres Corporation y The Rank Organisation.
Fotografía: Jordan Cronenweth en color.
Diseño de produccion: Doug Kraner y Patricia von Brandenstein.
Diseño de vestuario: Aude Bronson-Howard.
Dirección artistica: Tim Galván y Shawn Hausman

Música: Ennio Morricone.
Montaje: CLaire Simpson.
Duración: 134 minutos.

Estreno USA: 14 de Septiembre de 1990

Presupuesto estimado: $53,000,000

Interpretes: Sean Penn (Terry Noonan), Ed Harris (Frankie Flannery), Gary Oldman (Jackie Flannery), Robin Wright (Kathleen Flannery), John Turturro (Nick), Burgess Meredith (Finn), R. D. Call (Pat Nicholson), Joe Viterelli (Borelli), John C. Reilly (Stevie McGuire), Deirdre O’Conell (Irene), Marco St. John (Jimmy Cavello).


Argumento:

Terry Noonan es un policía de Boston que vuelve a Hell’s Kitchen en Nueva York, en donde se crió para infiltrarse en una banda de gangsters formada por sus viejos compañeros de la infancia. Nada mas llegar se reabrirán amistades y viejos amores y Terry comenzará a involucrarse demasiado hasta llegar al punto de no retorno.



domingo, 22 de agosto de 2010

'CSI: Peligro sepulcral', el Tarantino desconocido.


Cuando se habla de Quentin Tarantino la primera película que sale por la boca es siempre Pulp Fiction (Id, 1994), después ya surgen sin ningún orden obras como Kill Bill (Id, 2003,2004), Reservoir Dogs (Id, 1992) o últimamente, Malditos bastardos (Inglourious Basterds, 2009), a veces incluso se habla de algún guión suyo como Abierto hasta el amanecer (From dusk till down, 1996) o Amor a Quemarropa (True Romance, 1993), pero lo que nunca o muy pocas veces se nombra es su relación con la ficción televisiva. Hagamos un poco de memoria. Allá por 1995, aún reciente el éxito de Pulp Fition, Tarantino dirigió ante sorpresa de seguidores del director y de la serie el último episodio de la primera temporada de Urgencias (ER, 1994-2009), Maternidad (1.24, Motherhood, 1995). Posteriormente, entre 2002 y 2004 actuó en cuatro episodios de Alias (Id, 2001-2006), la serie de J.J. Abrams. Finalmente, en la que es su ultima colaboración con la televisión hasta el momento, se encargó de escribir y dirigir en 2005 el último episodio de la quinta temporada de CSI Las Vegas (CSI: Crime Scene Investigation, 2000- ), un episodio doble que se llamó Peligro Sepulcral (Grave Danger, 2005) en el que el CSI Nick Stokes (George Eads) es enterrado vivo por un misterioso secuestrador y el resto de sus compañeros han de encontrarlo antes de que se quede sin aire y muera. Merece la pena hablar de esta última colaboración, porque además de ser uno de los más espectaculares y elaborados –que ya es decir hablando de la serie que hablamos- episodios de toda la serie, es también uno de los mas desconocidos y sorprendentes trabajos de su director. Es preciso señalar que el motivo del enterramiento en vida no es nuevo, es algo que ya estaba presente en la filmografía de Tarantino (La Novia enterada en Kill Bill) y en la propia serie forense en uno de los primeros episodios de la primera temporada, Cajón y entierro (1.3, Crate ‘n’ Burial, 2000). Así Tarantino partiendo de algo conocido nos lleva hasta un universo de terror pocas veces explorado tanto en la serie como en la propia filmografía del director.


En la primera parte, o Volumen 1 si asimilamos su titulo original, es en la que el público apreciará más fácilmente el “estilo Tarantino”. Los famosos diálogos triviales del director aparecen en escena, aunque si bien con una duración menor dado el formato al que se atiene, sí en una cantidad mayor. Cada poco tiempo aparece en pantalla un gag propio del director, tal y como comenta Abdessamed Sahali al respecto de este capitulo en su libro “Series de culto. El otro Hollywood.” (Ma Non Troppo, 2007) “La firma de Tarantino es poco mas que una herramienta de marketing, muy útil por lo que se refiere a la credibilidad de la serie (…)”. Los diálogos ya mencionados, casi todos concentrados al principio del metraje, un pequeño salto temporal sin ninguna función narrativa salvo la asociación con otras obras del director que se valen del mismo recurso, la afirmación por parte de Grissom (William Petersen) –o deberíamos decir por parte de Quentin Tarantino- de que es fan de Roy Rogers “rey de los cowboys” (el popular actor de westerns y cantante country fallecido en 1998), el juego de mesa al que Hodges (Wallace Langham) enseña a jugar a Greg (Eric Szmanda) y por supuesto el cameo de dos grandes estrellas de cine como son Tony Curtis y Frank Gorshin (que interpretara a Enigma en la serie de Batman de 1966 protagonizada por Adam West y en la película derivada, y que murió tan solo dos días antes de la emisión del episodio) y la imitación que estos hacen de Jack Nicholson. Todo son guiños a la personalidad fílmica del director, dejando claro en todo momento al espectador quien se sienta en la silla en este episodio. También encontramos algo muy propio de Tarantino como es la “desdramatización del drama”, si se me permite la expresión, en la escena en la que todos los CSI reunidos en el laboratorio introducen una memoria USB enviada por el secuestrador en el ordenador y ven por primera vez a Nick a través de una cámara instalada en el ataúd, un punto voyeurista muy del gusto del director; la cámara recorre los rostros de todos ellos mientras de fondo suena la canción Outside Chance de The Turtles, la ruptura entre el tono de la canción y el de la escena es algo que hemos visto numerosas veces en la filmografía del director. Para finalizar con los “guiños tarantinanos” presentes en Peligro Sepulcral, queda hablar de la escena en la que Nick, creyendo que su final está cerca, graba un mensaje de despedida en un grabadora que el secuestrador ha dejado a su disposición, en el momento de dejar el mensaje para Grissom (su supervisor y mentor a lo largo de la serie) el director saca hábilmente la cámara del ataúd y la coloca en el laboratorio, donde vemos a Grissom leyendo los labios de Nick y respondiendo a su mensaje con un enigmático, “no, nunca lo hiciste Nick”, así, lo que en manos de cualquier otro director hubiera sido un momento emotivo más, en manos de Tarantino adquiere el estatus de guiño a su propia filmografía al no saber el espectador en ningún momento lo que Nick le dice a Grissom (cf. El contenido del maletín de Pulp Fiction). Este es uno de tantos momentos a lo largo del doble capitulo en los que Tarantino demuestra conocer bien los personajes con los que juega, pues el hecho de que Grissom sepa leer los labios es algo que el seguidor habitual de la serie sabe desde el episodio Sonidos del silencio (1.20, Sounds of Silence, 2001) de la primera temporada. También la afición a la entomología de Grissom que finalmente salva la vida de Nick, y algunos otros pequeños detalles son muestra de que Tarantino probablemente era un seguidor habitual de la serie antes de que lo llamaran a colaborar.


Tarantino como maestro guionista que es sabe de la dificultad de sostener dos episodios enteros sobre la búsqueda de un secuestrador desconocido, algo que sabiamente soluciona con el impactante final del primer episodio –en el que un personaje principal en la trama vuela por los aires-, separando así las tramas de ambas partes, centrando la primera en encontrar al secuestrador y la segunda en hallar el lugar en el que se encuentra Nick. Tarantino nos muestra en Peligro Sepulcral una faceta terrorífica que no conocíamos, desde el misterio de saber quién está haciendo eso y porqué en el volumen 1 hasta la más aterrorizante claustrofobia de Nick en el segundo, el miedo, la inquietud y la ansiedad se intensifican en un crescendo fascinante. En este punto debemos hacer una pausa para elogiar el trabajo de George Eads, un actor que ha interpretado a Nick Stokes desde el primer capítulo de la serie de forma correcta aunque sin destacar en ningún momento y que lleva a cabo en esta ocasión un magnifico trabajo que nadie hubiera esperado en un autentico tour de force que es sin duda uno de los pilares fundamentales del episodio.


Dos apuntes finales quedan por hacer. El primero, el hecho de que un director como Quentin Tarantino con una marcada personalidad autoral participe en una serie de televisión llama la atención siendo como es en televisión que la responsabilidad última de la serie no está en manos del director sino de la cadena y del showrunner, y por tanto, el resultado final de cada capitulo jamás queda en manos del director. Quizás así se explica el optimista final de Peligro sepulcral cuando Nick va a la cárcel a visitar a una de las responsables indirectas de su secuestro con un positivo mensaje de perdón, algo que, visto el gusto por la venganza que demuestra la filmografía del director, no parece ser decisión suya. El segundo elemento a destacar es la que quizás sea una de las escenas mas divertidas que Tarantino haya rodado jamás, casi al final del metraje, cuando el ataúd de Nick se ha llenado de hormigas y esta a punto de quedarse sin aire, justo en mitad del momento mas dramático de todo el episodio, Tarantino se da el lujo de introducir una ensoñación rodada en tonos grises y con un humor negrísimo en el que Nick Stokes se ve a sí mismo en la mesa de autopsias mientras el Doctor Robbins (Robert David Hall), su ayudante David (David Berman) y su padre (Andrew Prine) hablan de él mientras lo abren y le extraen los órganos del cuerpo (“Su hijo tenía un gran corazón” dice el forense al sonriente padre de Nick mientras le arranca el corazón y se lo entrega), una escena memorable.


Peligro Sepulcral se convirtió en uno de los capítulos mas vistos de toda la serie (hablamos de una serie que lleva en antena mas de 250 capítulos), con un rating de 8.5, situándose en los dos primeros puestos en la lista de favoritos de los usuarios de IMDB con una amplia diferencia. Varias de sus espectaculares escenas serían utilizadas para la cortinilla de la sexta temporada y la trama (que debería haber quedado cerrada) vería su alcance extendido hasta la mitad de la siguiente temporada, con varios cambios sustanciales respecto a lo que Tarantino había propuesto. Fue por lo tanto uno de los episodios más importantes e influyentes de la serie, que unido al hecho de ser uno de los trabajos más interesantes de Quentin Tarantino, hacen de Peligro sepulcral una de las obras mas atractivas de la televisión reciente y también una de las mas desconocidas e infravaloradas.

CSI: Peligro sepulcral. - Ficha


USA, 2005
T.O.: CSI: Grave Danger Volume 1 y 2.
Director: Quentin Tarantino.
Guión: Quentin Tarantino, Anthony E. Zuiker, Naren Shankar y Carol Medelsohn
Productores: Jerry Bruckheimer, Kim Cybulski, Jonathan Littman, Carol Mendelsohn y Naren Shankar.
Producción: CBS Paramount Network Television.
Fotografía: Michael Slovis en color.
Diseño de produccion: Richard Berg.
Música: John M. Keane.
Montaje: Alec Smight.
Estreno USA: 19 de Mayo de 2005 (Season 5, Episode 24,25)

Interpretes: William Petersen (Gil Grissom), Marg Helgenberger (Catherine Willows), Gary Doudan (Warrick Brown), George Eads (Nick Stokes), Jorja Fox (Sara Sidle), Eric Szmanda (Greg Sanders), Robert David Hall (Dr. Al Robbins), Paul Guilfoyle (Captain Jim Brass), Scott Wilson (Sam Braun), Tony Curtis (Himself), Frank Gorshin (Himself), Andrew Prine (Rodger Stokes), John Saxon (Walter Gordon), Lois Chiles (Julian Stokes), Wallace Langham (David Hodges), Marc Vann (Conrad Ecklie), Archie Kao (Archie Johnson), David Berman (David Phillips).


Argumento:

El CSI Nick Stokes acude a una escena del crimen falsa en donde es secuestrado. El secuestrador lo encierra en un ataúd de cristal y lo entierra vivo. Al laboratorio de CSI de Las Vegas les llega una memoria USB con una aplicación para poder ver a Nick encerrado a través de una cámara incorporada en el ataúd. El equipo liderado por Gil Grissom tendrá que averiguar quién les eseá haciendo esto y porqué y encontrar a Nick antes de que se quede sin aire y muera.



jueves, 12 de agosto de 2010

'Equilibrium', a rebufo.

Equilibrium (Id, 2002), otra de esas películas que jamás veremos en nuestro país si no es acudiendo a la importación o a métodos no muy legales. Y van… Equilibrium es la opera prima de Kurt Wimmer, que posteriormente dirigiera a Milla Jovovich en Ultraviolet y que probablemente se encargue de la traslación a la pantalla del popular videojuego Metal Gear Solid. La película muestra como en un futuro cercano, la humanidad ha sido diezmada por la tercera guerra mundial; sabedores de que no podrán soportar otra guerra, se prohíbe aquello que las provoca, los sentimientos. Se crea una gran urbe llamada Libria dirigida por el Padre, y se obliga a los ciudadanos a tomar cada 6 horas una medicina que anula la capacidad de sentir (sic.), el Prozium. Además, un cuerpo de Clérigos especialmente entrenados, se encargan de detener a todo aquel acusado de sentir, así como de quemar todas las obras de arte que encuentren. Un día, uno de esos clérigos, John Preston (Christian Bale), se queda sin Prozium que administrarse y comienza a dudar del régimen al que pertenece. Nada mas leer la sinopsis, lo primero que viene a la cabeza es 1984 y Fahrenheit 451, y si a esto le sumamos que cuando vemos las imágenes de lucha, mezcla de arte marcial con despilfarro de balas perfectamente coreografiadas, lo único que nos viene a la cabeza es la palabra Matrix, tenemos como resultado una mezcolanza de clásicos (o no tan clásicos) de ciencia ficción que no promete un gran resultado. Sin embargo, aun siendo un popurrí filmado al rebufo del éxito de Matrix (The Matrix, 1999) –tengamos en cuenta que aunque se estrenó en 2002, Equilibrium fue filmada en el año 2000- y abusando mas de lo recomendable de lo conocido, no es óbice para que la película demuestre cierto estilo y albergue un puñado de escenas salvables por las que merece la pena, al menos verla una vez.


El principal problema de la película es su punto de partida, el hecho de tener que mostrar a personas incapaces de manifestar sentimientos es tan difícil que fracasa desde el primer minuto. Irritación, orgullo, felicidad, simpatía, etc., todos ellos son sentimientos que muestran los personajes en un momento u otro y mediante los que anulan la premisa misma en la que se cimenta todo el film convirtiendo lo que debería ser creíble en totalmente inverosímil, haciendo imposible que el espectador empatice con la historia o los personajes. Otro de sus fallos mas destacados, probablemente debido a la inexperiencia de su director es una manifiesta falta de ritmo; este, que debería venir marcado, entre otras cosas, por la sucesión de escenas de acción con otras mas tranquilas que hicieran avanzar la historia y que a la vez crearan la expectativa de lo que está por acontecer, aparece lastrado por la poca preparación que antecede a las secuencias de acción y la ruptura de la continuidad entre las escenas. A esto se le suma un guión simple y previsible, amén de ser un corta-y-pega descarado formado por escenas e ideas ajenas -la escena del tiroteo en el pasillo de columnas es de autentica vergüenza ajena-, y unos actores no muy inspirados –es triste que Sean Bean o William Fichtner, malempleados como secundarios, muestren mas carisma que Christian Bale a pesar de aparecer 10 veces menos en pantalla- y se entiende porque, un película con un presupuesto de 20 millones apenas recaudara 1 en los Estados Unidos; al fin y al cabo, el público no es tonto.


A pesar de todo, y admitiendo que Equilibrium está muy lejos de ser una buena película, sí contiene ciertas escenas que merecen la pena y que permiten vislumbrar algo parecido a un estilo por parte de su director; son escenas que carecen del tufillo a refrito que inunda la película y que llaman enormemente la atención en comparación con la insipidez del resto del film. La escena del tiroteo en la oscuridad que presenta el gunkata -arte marcial inventado para la película que se basa en cálculos matemáticos para conocer las trayectorias de las balas y los lugares en los que estas provocaran mas daño- es la primera que llama la atención, no por ser una buena escena, pues la iluminación deja bastante que desear cuando se ve a los cuerpos volar por los aires y le da a la escena un aspecto de bajo presupuesto, sino por demostrar cierta originalidad e individualidad de su director; la ejecución de Partridge (Sean Bean) en el interior de la catedral por parte de Preston cuando este se da cuenta de que su compañero ha empezado a sentir, demuestra también una cierta búsqueda de una estética personal por parte de Wimmer que lamentablemente no va a más a lo largo del film si no que se disuelve paulatinamente entre los paralelismos (o plagios) con otras películas /libros, perdiéndose por completo al llegar a mitad de metraje; como estas, hay otras que en mayor o menor medida permiten vislumbrar algo que podría haber sido pero que no llega a cuajar en ningún momento. Estas escenas hacen que uno se pregunte si están en la película porque realmente representan una cualidad fílmica de su director o si son un esfuerzo consciente por parte del mismo para distanciarse, por poco que sea, de Matrix y disimular así el calco al que esta sometida. Aún así, como he dicho, funcionan, y eso debería bastar. Además y siguiendo en esta línea, los tiroteos durante la primera mitad del metraje, intentan diferenciarse de los de la película de los hermanos Wachowsky con algo de éxito, lamentablemente, igual que todo en la película, va desapareciendo conforme avanzan los minutos. Equilibrium es una película que aspira a tener una personalidad propia sin conseguirlo en ningún momento, las influencias pesan, y en este caso demasiado.


Un último apunte final que no me resisto a hacer. En el film, el régimen de Libria había prohibido los sentimientos porque estos conducen a la violencia. Sin sentimientos, no habría odio, ni venganza, ni desprecio, ni guerras, ni asesinatos… Es curioso como, al final de la película cuando los rebeldes consiguen su objetivo y el Padre ha caído, lo que Preston ve desde la ventana en la que está, es un estallido de violencia que asola la ciudad entera, explosiones en las fábricas de Prozium, soldados acribillados y destrucción por todas partes. Finalmente el comportamiento de las personas con sentimientos corrobora la premisa inicial del régimen. ¿Quizás sean, realmente los sentimientos los que provocan la violencia?

Equilibrium - Ficha


USA, 2002
T.O.: Equilibrium.
Director: Kurt Wimmer.
Guión: Kart Wimmer.
Productores: Jan de Bont y Lucas Foster.
Producción: Dimension Films y Blue Tulip Productions.
Fotografía: Dion Beebe en color.
Diseño de produccion: Wolf Kroeger.
Diseño de vestuario: Joseph A. Porro.
Dirección artistica: Justin Warburton-Brown

Música original: Klaus Badelt.
Montaje: Tom Rolf y William Yeh.
Duración: 107 minutos.

Estreno USA: 6 de Diciembre de 2002

Estreno España: 3 de Enero de 2007

Presupuesto estimado: $20,000,000

Interpretes: Christian Bale (John Preston), Sean Bean (Partridge), Taye Diggs (Brandt), Angus Mcfadyen (Dupont), William Fitchner (Jurgen), Emily Watson (Mary O’Brien), Dominic Purcell (Seamus), Sean Pertwee (Father), Matthew Harbour (Robbie Preston), Emily Siewert (Lisa Preston).


Argumento:

En un futuro cercano, la humanidad, tras sobrevivir a duras penas la tercera guerra mundial, decide que el causante de todos los males es la capacidad humana para sentir y la prohíbe. Todos los ciudadanos deben tomar una medicina que inhibe los sentimientos, el Prozium. Los Clérigos son los responsables de capturar a todo aquel acusado de sentir y de destruir todas aquellas obras de arte, y por tanto provenientes de los sentimientos humanos, que encuentren. Preston, un clérigo que se queda sin Prozium, pronto comenzará a dudar del régimen en el que vive y comenzará la revolución desde dentro.



domingo, 1 de agosto de 2010

'Last ride', viaje madurativo por la naturaleza australiana.

He aquí una película que probablemente no veremos, ni en DVD ni mucho menos en pantalla grande. No es la mejor película del año, pero mirando el top ten de recaudación en la taquilla española de la semana pasada, Last Ride (Id, 2009) es sin duda mejor película que más de la mitad de las que aparecen ahí. Puesto que (no nos engañemos) el cine es un negocio que busca como todos los demás, ganar beneficio; es en cierta manera comprensible que una película que nadie va a ver no llegue a estrenarse. Lo que me lleva a una pequeña reflexión. Este tipo de películas ¿no se estrenan porque las distribuidoras saben que no va a haber nadie que vaya a verlas? o, ¿no hay nadie que vaya a verlas porque no se estrenan? Ya se que es una cuestión totalmente circular. ¿Qué fue antes, la gallina, el huevo o la sartén que lo fríe? Personalmente, tengo fe en la sensibilidad del publico, obviamente hay gustos para todo y gente a la que le gustan un tipo de películas u otro; pero creo sinceramente que si la oferta cinematográfica cambiara, el publico también lo haría, pero claro, probablemente una película como Last Ride por mucho éxito que pudiera llegar a tener jamás llegaría a la recaudación de un Principe de Persia (Prince of Persia: The sands of time, Mike Newell, 2010) o un La saga crepúsculo: Eclipse (The twilight saga: Eclipse, David Slade, 2010) (9,75 millones y 17,8 millones acumulados respectivamente a 25 de julio solo en nuestro país según datos de boxoffice España) y ahí entraríamos en otra discusión -¿respeto y cuidado del arte o maximización de beneficios a costa de todo lo demás?- de la cual no disponemos de espacio para desarrollar. Quizás para otro día. Prestemos atención pues a la película que nos ocupa.


Los éxitos tempranos no siempre acaban bien. Artistas sobre los que se ha puesto excesiva confianza debido a un fulgurante éxito acaban despeñándose al dejar claro que el mismo era solo producto de las circunstancias y no de su talento. Este no parece ser el caso de Glendyn Ivin, director australiano que deslumbró en 2003 con Cracker Bag (Id, 2003), cortometraje con el que ganó, entre otros, la Palma de Oro en el festival de Cannes. Tras otro cortometraje, The Desert (Id, 2006) y un capitulo de la serie australiana The Twisted (Von Stauffenberg’s Stamp, 2006) reaparece de nuevo con Last Ride, protagonizada por Hugo Weaving y Tom Russell y basada en la novela homónima de Denise Young. La película narra la historia de un padre y un hijo huyendo de la justicia a través de la salvaje naturaleza australiana. Este es el punto desde el que parte Glendyn Ivin para deconstruir la relación entre un padre violento y con nulas habilidades socio-emocionales y un hijo que tendrá que aprender a ser un hombre antes de tiempo y de la forma más dura imaginable.


Mac Gudgeon firma un guión bien construido que va desvelando sus secretos poco a poco, utilizando los diálogos de forma excepcional para emitir no solo una completa descripción de los personajes sino también de las situaciones que han llevado a estos hasta el punto en el que se encuentran. La importancia no reside en porqué sino en quién. Es mínima la atención que se presta a la huida en sí, apenas una imagen en un noticiario y algún comentario perdido recuerdan que la disfuncional familia está huyendo de la justicia. El viaje físico que acometen Kev (Weaving) y Chook (Russell) está presente únicamente para dar contexto al verdadero viaje, que es el que acontece en el interior de cada uno de ellos. Tanto es así que ni siquiera llegamos a saber el lugar hacia el que se dirigen.


Kev es un sociopata que ha estado varias veces en prisión y que repentinamente tiene que hacerse cargo de un hijo al que apenas conoce cuando la madre de este lo abandona –en un momento del film el niño llega a insinuar que la razón del abandono fueron los malos tratos, algo que su padre niega-. Tras un trágico suceso del que tardaremos en saber, arrastrará a su hijo por todo el país en una huida desesperada que en su caso se dará a un doble nivel: físico, en la huida de la justicia que le persigue; y emocional, huyendo de los errores que su padre cometió con él y que Kev se ve incapaz de evitar en la relación con su hijo. Finalmente será demasiado tarde cuando por fin aprenda a ser padre, dándose cuenta de que ambas huidas han acabado en derrota. Hugo Weaving -en una de las mejores interpretaciones de su carrera- construye a un personaje creíble como violento ex-convicto, pero con ciertos detalles que muestran a la persona que podría haber sido si las circunstancias hubieran sido otras.


Pero el verdadero protagonista de la película es Chook, el niño de diez años que sin quererlo acabará pagando los errores de sus progenitores. Empieza la película siguiendo a su padre en su huída, dado que es todo lo que conoce y todo lo que tiene, pero acabará teniendo que tomar las decisiones mas duras que un hombre debe tomar. Pronto nos daremos cuenta de que, como suele ocurrir con los niños, Chook es mucho más consciente de lo que parece de la situación en la que se encuentran. A este respecto la conversación que mantiene mientras él se baña con una antigua novia de su padre, Maryanne (Anita Hegh) es reveladora, y uno de los mejores momentos de la película. El niño se cuestionará a lo largo de todo el film las preguntas que debería plantearse su padre, demostrando así la madurez de la que este carece.


Ivin se instala cómodamente en la tradicional road-movie familiar poniendo el acento en el viaje del niño desde la infancia inocente hasta la mas cruda madurez -como ya hiciera Sam Mendes en Camino a la perdición (Road to Perdition, 2002)-. La autentica historia es la de Chook, su padre solo está ahí como catalizador, como medio para llevarle de un punto a otro (literal y metafóricamente). La dependencia de su padre comenzará a cuestionarla en casa de Maryanne cuando ella le diga que hay mucha gente que lo quiere. Poco a poco esa semilla de duda irá germinando, debido a las acciones de su padre el espacio que los separa se irá haciendo cada vez mas y mas grande (cf. la escena en la que, junto al río, después de haberle pegado, Kev abre los ojos para descubrir a su hijo sosteniendo un piedra de grandes dimensiones sobre su cabeza), Poco a poco Chook irá haciendo pagar al padre las cosas malas que este ha hecho, primero las que le ha hecho a él (cf. en la escena de la gasolinera lo castiga por haberlo dejado tirado en el lago) y posteriormente las que ha hecho a otros (Max) en el desierto al final de la película. Es mediante el desafío hacia su padre al que había seguido ciegamente donde encuentra su verdadera identidad. Finalmente descubrirá que la situación es inversa, es su padre quien solo lo tiene a él en el mundo. Kev resultará ser una persona mucho más frágil e indefensa que Chook. El golpe que recibirá de su hijo en el desierto será mucho más fuerte del que podría haberle causado la piedra junto al río.


Ivin utilizan la belleza de los paisajes australianos para mostrar la soledad de los personajes en su viaje y la progresiva aparición de planos cada vez más generales para mostrar la distancia cada vez mayor que los separa. Es preciso destacar el uso del lago Gairdner en la escena en la que más a flor de piel están los sentimientos de ambos personajes. La inmensidad blanca del paisaje helado contrasta con la desnudez emocional de ambos. Es curioso también como las personas que se encuentran por el camino, excepto la mujer -que en cierta manera marca el principio del viaje exterior de ambos e interior de Chook-, representan para ellos lo mismo que los animales con los que se cruzan, tan solo seres exóticos con los que pasan algún tiempo (poco) pero que no pueden afectar a la relación entre padre e hijo ni afectar en el camino físico y emocional que están llevando a cabo.


Como en otras muchas buenas historias, al final lo importante no han sido los porqués o los comos, sino lo quiénes. Los personajes y sus relaciones. A pesar de todo, Last Ride está lejos de ser una película perfecta. Los flashbacks aunque introducidos de forma suave distraen de la acción principal y hacen pensar a uno si no había otra manera de contar el pasado del que huyen los personajes; y el aspecto indie de la película (con la inevitable guitarra steel incluida en su banda sonora) quizás esté algo forzado a fin de conseguir el inmerecido prestigio del que suelen disfrutar muchos de estos films. Aún así, es una buena película que se merece sin duda una oportunidad. Ante la aparente falta de críticas sobre la misma en España (a mi me ha resultado imposible encontrar ninguna, lo que no quiere decir que no se haya publicado alguna) y las pocas también fuera de las hechas por el propio país de origen, espero que este modesto texto sirva para que alguien mas descubra esta pequeña joya australiana.

Last Ride - Ficha


Australia, 2009
T.O.: Last Ride.
Director: Glendyn Ivin.
Guión: Mac Gudgeon.
Productor: Antonia Barnard, Nicholas Cole y Nick Cole.
Producción: Last Ride y Talk Films.
Fotografía: Greig Fraser en color.
Diseño de produccion: Josephine Ford

Diseño de vestuario: Jodie Fried.
Montaje: Jack Hutchings.

Música original: Paul Charlier.
Duración: 90 minutos.

Estreno Australia: 2 de Julio de 2009

Interpretes: Hugo Weaving (Kev), Tom Russell (Chook), Anita Hegh (Maryanne), John Brumpton (Max), Adam Morgan (Blu), Kelton Pell (Lyall), Sonya Suares (Zareena Khan), Mick Coulthard (Uncle Cliff), Rachel Francis (Ella), Levine Ngatokorua (Fleur).


Argumento: Un ex-convicto y su hijo huyen de la justicia a través de la naturaleza australiana. Durante el viaje ambos pasarán por las más duras experiencias que los harán madurar y conocerse mejor.



martes, 27 de julio de 2010

'Toy Story 3', una de dibujos para adultos.

El Imaginario del Dr Ender vuelve de las vacaciones –más tarde de lo prometido- y comienza la temporada de calor con una película veraniega como pocas, un blockbuster de animación largamente esperado por muchos, Toy Story 3 (Id. 2010). La tercera entrega de las aventuras del vaquero Woody, el guardián espacial Buzz Lightyear y el resto de juguetes de Andy, que esta vez tendrán que escapar de una escalofriante guardería, se revela como una de las mejores películas de aventuras que un servidor ha visto en los últimos tiempos. Pixar ha tardado 11 años en volver a la franquicia de los juguetes animados y 3 años en llevar a cabo la película pero hay que reconocer que la espera a merecido la pena. John Lasseter ha vuelto al universo que le dio su ultimo Oscar; aunque sus nuevas obligaciones como director creativo de los estudios de animación de Disney y Pixar no le permiten el tiempo de dirigir, sí ha mantenido el control de “sus juguetes” desde el cargo de productor ejecutivo cediendo la silla principal a Lee Unkrich, co-director de Toy Story 2 (Id. 1999), Monstruos S.A. (Monsters Inc., 2001) y Buscando a Nemo (Finding Nemo, 2003), en la que es su primera producción en solitario. El resultado es una película de aventuras para adultos bajo el envoltorio de una película de animación para niños. Bajo la animación y el colorido de la película se esconden personajes intensos y escenas perturbadoras que no deberían de ser aptas para los más pequeños aunque lamentablemente haya que reconocer que estos apenas se inmutan ya al verlas en pantalla; hasta tal punto ha llegado el alienamiento y la falta de inocencia de los niños de hoy.


Existen varios elementos que antes de ver la película, solo con la avalancha publicitaria precedente habitual de las producciones veraniegas, tiran para atrás y hacen pensar a uno si esta no ha sido una simple jugada de Disney/Pixar para exprimir un poco un universo conocido y sacar así unos dólares mas. El guiño español de Buzz Lightyear, dado el desconocimiento que demuestran las películas norteamericanas sobre la cultura española, no permitía albergar muchas expectativas al respecto, pero resulta ser algo agradable y divertido que aunque siga cayendo en el tópico del flamenco -que parece ser lo único que se conoce de estas tierras mas allá del océano- resulta sorprendentemente bien llevado y moderado. Incluso la aparición de Barbie y Ken que parecía ser una concesión a la comercialidad e hilaridad mas facilota deviene uno de los grandes aciertos de la película resultando dos personajes imprescindibles en la trama y de un gran atractivo.


Hay que reconocer que la estructura del film suena familiar, especialmente si la comparamos con la segunda entrega de la saga. La angustia de los juguetes porque su dueño no quiere ya jugar con ellos, el viaje de huida/rescate de los compañeros y el villano que resulta ser un juguete resentido son algo ya visto en Toy Story 2, pero que aquí han sabido elevar a un nuevo nivel en lo que es un guión cuasi perfecto, uniendo este punto de partida a lugares comunes del genero de aventuras como puede ser la evasión carcelaria, el plan perfecto que no se desvela hasta el final, el villano y su banda de matones, la camaradería entre los protagonistas o la función única de cada uno de ellos en el plan para que este salga adelante. Resulta así una película de aventuras que mantiene al espectador pegado a la butaca esperando lo que pasará a continuación. Muy destacable la huída de Sunnyside deudora de las mejores películas de evasiones carcelarias así como de las mas recientes de la pandilla de Ocean en lo referente a la elaboración del plan y la puesta a punto del mismo. Tanto la secuencia de apertura, como toda la acción que transcurre a continuación de la fuga de la guardería –la escena del triturador de basura es de infarto, para nada esperable en una película supuestamente infantil- son autenticas set pieces de acción que deberían ser envidiadas por muchos de los que se autoproclaman directores y ser estudiadas en las mejores escuelas de cine.


A todo esto le añadimos una animación de altísimo nivel como nos tienen acostumbrados los chicos de Pixar, las obligadas moralejas sobre superar las dificultades, la amistad y la unión necesaria para salvar los baches de la vida y un final emotivo como pocos y nos resulta una película que lejos de ser una simple maquina de hacer dinero es la mejor película de la saga y una de las mejores que podemos encontrar actualmente en cartelera, lastima que al ser un film de animación, muchos no se lo tomaran en serio y pasaran por ella sin hacerle demasiado caso.


PD: Es necesario mencionar el corto inicial Day & Night. Pixar nos tiene acostumbrados a cortos de gran nivel antes de la proyección de sus películas pero esta vez se han superado, no diré más para que lo veáis con vuestros propios ojos.

Toy Story 3 - Ficha


USA, 2010
T.O.: Toy Story 3.
Director: Lee Unkrich.
Guión: Michael Arndt sobre una historia de John Lasseter, Andrew Stanton y Lee Unkrich.
Productor: Darla K. Anderson.
Producción: Pixar Animation Studios y Walt Disney Pictures.
Montaje: Ken Schretzermann.

Música original: Randy Newman
Duración: 103 minutos.

Estreno USA: 18 de Junio de 2010

Estreno España: 23 de Julio de 2010

Interpretes: Tom Hanks (Woody), Tim Allen (Buzz Lightyear), Joan Cusack (Jessie), Ned Beatty (Lotso), Don Rickles (Mr. Potato Head), Michael Keaton (Ken), Wallace Shawn (Rex), John Ratzenberger (Hamm), Estelle Harris (Mrs. Potato Head), John Morris (Andy), Jodi Benson (Barbie), Emily Hahn (Bonnie), Laurie Metcalf (Andy’s Mom).


Argumento: Andy está a punto de irse a la universidad y sus juguetes encabezados por el vaquero Woody y el guardián espacial Buzz Lightyear hacen todo lo posible por llamar su atención y que juegue con ellos. Poco antes de dejar su casa Andy pone todos los juguetes en una bolsa para subirlos al desván pero debido a una confusión, su madre acaba llevándolos a la guardería Sunnyside. Woody y compañía tendrán que emprender la huida de la guardería liderada por un osito de peluche que no es lo que parece.


Comentario: Disney intentó llevar a cabo la tercera película de la saga en 2004 mediante Circle 7 Animation, una división de Disney cuya vida acabó cuando Pixar fue adquirida por Disney. El guión, escrito por Jim Herzfeld, trataba de cómo los juguetes de Andy mandaban a un estropeado Buzz Lightyear a Taiwán para ser arreglado. Posteriormente se enteraban de que numerosos muñecos de Buzz estaban funcionando mal y temiendo que la empresa fabricante los destruyera y con ellos a su amigo, los juguetes liderados por Woody acudían a su rescate. Tim Allen, la voz de Buzz Lightyear rehusó intervenir en otra película de la saga si Pixar no estaba a bordo.



miércoles, 23 de junio de 2010

Vacaciones

Este imaginario permanecera sin actualizar hasta la segunda quincena de julio, debido a vacaciones. Estas son algunas de las películas que encontrareis cuando volvamos a leernos, os animo a que las veais y así podamos comentarlas:

Last ride


















Toro salvaje


















Apocalypto



















Los niños del Brasil

miércoles, 16 de junio de 2010

'Valhalla rising', la que pudo ser la gran película de vikingos


Una de las películas mas esperadas en la 34ª edición del Festival Internacional de Cine de Toronto (TIFF) celebrada entre el 10 y el 19 de septiembre del pasado año fue esta película del realizador danés Nicolas Winding Refn. Dos eran las razones para tamaña expectación. Primero, el trabajo anterior de su director, la trilogía Pusher (Pusher, 1996; Pusher II, 2004 y Pusher 3, 2005) y la reciente Bronson (Id, 2008) han recibido a lo largo del tiempo críticas muy positivas y hacían prometer que con el material del que partía esta vez, sería capaz de realizar una gran obra. Segundo, el material en sí, Valhalla Rising (Id. 2009) es una película de vikingos, un subgénero que, pese al fracaso de las películas adscritas al mismo estrenadas en años recientes o quizás debido a él, sigue atrayendo a gente a las salas; además viendo las imágenes promocionales y el trailer prometía ser una visión violenta, sucia y bastante inspirada del mundo vikingo sin dejar de lado la épica que requiere una película de sus características, encarnada en la imagen del protagonista, un guerrero mudo, feroz e implacable con una cicatriz donde debería tener un ojo.


Aquí se presenta el primer fallo de esta producción aunque no lo es tanto en el sentido de que no es culpa del director sino de la distribución. La película no es ni de lejos lo que se anuncia. A juzgar por lo visto en los carteles promocionales y en el trailer –mejor no hablemos de la caratula del DVD- nadie imagina el pausado viaje semi-espiritual a los confines de la locura humana que acaba resultando el film. Es este un problema que acusan muchas producciones actuales y que demuestra la falta de confianza de las distribuidoras en sus proyectos y la impresión por parte de las mismas de que el público no acudirá a las salas si no les ofrecen películas con altas dosis de acción y efectos especiales -algo que por otra parte, y desgraciadamente, quizás tampoco ande tan desencaminado-. El segundo fallo probablemente sea que Valhalla Rising ya era una pequeña obra maestra antes siquiera de que nadie la hubiese visto (algo también muy habitual hoy en día como demuestran 300 o Kick-ass aunque esta vez en mucho menor nivel). Era una película tan esperada por cierta parte de la crítica que la valoración de la misma estaba ya en parte escrita antes del estreno. Sin ir mas lejos en la propia página del TIFF se establecían referencias entre la película y la obra de grandes maestros como Akira Kurosawa o Sergio Leone. Pero ninguno de estos dos elementos –la engañosa publicidad y las altas expectativas- hacen de una película mala en sí misma –ni buena-, así que hagamos un ejercicio de abstracción y veámosla con nuestros propios ojos.


Valhalla Rising comienza con un niño (Marteen Stevenson) llevando agua a un esclavo que se encuentra en una jaula (Mads Mikkelsen), en las primeras escenas vemos como lo cuida lo alimenta y se encarga de pintarle la espalda antes del combate, casi con ternura. Inmediatamente después, formando parte de la misma extraña belleza contemplativa veremos al guerrero enfrentarse a una serie de enemigos en una suerte de arena romana al estilo vikingo y acabar con ellos de forma inmisericorde. Todo ello está rodado mediante una marcada estética basada en una espectacular fotografía de alto contraste y una composición de los planos rozando la perfección, lo que demuestra el magnifico trabajo llevado a cabo por el director de fotografía Morten Søborg, pero que no dice nada o mas bien poco de la labor de su director o de la calidad de la película en su conjunto. La cinta está dividida en 6 partes, cada una precedida de un rotulo con un nombre evocador (Ira, Infierno, El sacrificio), pero para este análisis me permitiré dividirla en tres partes claramente diferenciadas.


La primera comprende desde el principio hasta que el guerrero –que posteriormente será llamado one-eye- parte en el drakkar con los soldados cristianos. Esta es sin lugar a dudas la mejor parte del film. Contiene unas escenas de violencia descarnada, pero sin dejar que la acción sea el centro de la narración. Aquí se nos presenta al misterioso guerrero y vemos como pasa de la esclavitud a la libertad. Sin duda las mejores escenas del film están contenidas en estos primeros minutos. Se establece la relación entre One-eye y el niño y se presenta el escenario en el que parece que va a acontecer la acción. Los vikingos acosados por los guerreros cristianos -que son planteados aquí como seres salvajes y bárbaros que se comen a su propio dios-. En la pantalla predominan los tonos grises y el rojo de la sangre. Hasta aquí la película promete bastante. Una insólita película de vikingos realista e implacable que se diferencia de la visión aventurera a la que estamos acostumbrados. Al final One-eye se libera de sus captores y emprende la marcha con la presencia del chico siempre a su lado. Es en el momento en el que se cruza con un grupo de soldados cristianos que la cosa empieza a decaer. One-eye embarca con ellos rumbo a Tierra Santa y pronto se encuentran a la merced de unas aguas demasiado tranquilas y envueltos en una densa y misteriosa niebla. Todo lo bueno que había sido presentado en la primera parte es ahora arrojado por la borda. Los bellos paisajes que constituyan uno de los puntos fuertes del film desaparecen aquí para dejar paso a una espesa niebla que enloquece a los guerreros; también desaparece todo viso de acción o desarrollo dramático de la historia. Una larguísima escena a bordo del barco en la que se plantean ideas ligeramente espirituales que no encontrarán desarrollo posterior y en la que poco a poco la apatía se va apoderando de los personajes y del espectador. En la tercera parte, una vez llegados a tierra, el film intenta alcanzar el tono propuesto al principio pero sin llegar a conseguirlo en ningún momento, quedando muy por debajo y perdiéndose entre suposiciones pseudo-metafísicas y espirituales de lo más extrañas. A estas alturas de película el espectador lleva tiempo esperando a que pase algo que nunca pasará y es cuando se hace mas evidente que la película es una sucesión de planos, no sin sentido, pero sí sin ningún nexo de unión. Los escasos estallidos de acción que parecen sacar a la película de su sopor son sofocados casi antes de producirse, dando como resultado una película reprimida que parece en todo momento querer llegar a algo más pero sin obtener resultado. Las ralentizaciones y las visiones teñidas de rojo no ayudan lo mas mínimo. Es en sus pretensiones místicas y trascendentales donde la película falla estrepitosamente, debiendo haberse quedado en lo propuesto por su primera parte, que habría dado como resultado una película original, fresca y probablemente mucho mejor de lo que finalmente ha resultado.


Valhalla Rising es pues una extraña odisea de vikingos, una película reflexiva e introspectiva que podría haber dado mucho más de sí. Aun así hay que reconocerle a Nicolas Winding Refn lo arriesgado de su propuesta y la difícil clasificación de esta lo cual le da un punto positivo en cuanto a originalidad. Además, como ya se ha comentado mas arriba, el trabajo de fotografía es excelente y ya solo por eso merece la pena verla. Quizás sea esto lo que le ha valido los premios que se está llevando en los festivales a los que se está presentando, o quizás sea la impresionante primera parte, que tanto prometía y que tanto ha resultado engañar. Sin embargo, lamentablemente, la originalidad y la espectacularidad visual no hacen de esta, ni de ninguna otra, una buena película.